El desguace y la falta de planificación en los servicios públicos sumaron un nuevo foco de conflicto que impacta de lleno en el presupuesto nacional de Argentina.
El titular del Ministerio de Economía, Luis Caputo, consolidó un esquema de reparto de poder en la gestión de los colectivos y trenes que destruye cualquier promesa de transparencia.
El área de Transporte se encuentra totalmente loteada y a la deriva. La entrega de puestos estratégicos responde únicamente a la necesidad de blindar acuerdos con el sector privado y sectores provinciales aliados.
La primera etapa de esta distribución de favores comenzó con el desembarco del esquema de Córdoba en la estructura central de Buenos Aires.
El cordobés Franco Mogetta asumió la conducción con el único objetivo político de sellar alianzas legislativas para el oficialismo.
"Esa etapa terminó en internas, parálisis absoluta y el abandono total del transporte del interior", confirman fuentes del sector gremial. El interior del país sufrió un apagón de fondos letal.
Ante el desgaste de la gestión cordobesa, las segundas líneas abrieron paso al desembarco de operadores vinculados a la provincia de Mendoza.
Los nombramientos de Luis Pierrini y de Facundo Leal profundizaron las sospechas sobre el manejo de las licitaciones públicas. Ambos funcionarios operaron bajo un manto de dudosas decisiones.
La toma de determinaciones de la dependencia quedó paralizada por las internas entre las distintas facciones que reclaman su tajada de la recaudación fiscal.
La improvisación del Palacio de Hacienda quedó en evidencia con el derrotero de Fernando Herrmann, cuya estabilidad en el cargo duró apenas un suspiro.
Las urgencias políticas obligaron a trasladarlo a las apuradas para tapar las vacantes que dejó la salida de Carlos Frugoni en el sector de Infraestructura.
"Frugoni fue eyectado tras el escándalo de sus departamentos ocultos en Miami", confirmaron fuentes judiciales que investigan el patrimonio del exfuncionario en Estados Unidos. El descontrol interno obligó a reestructurar los despachos a las apuradas.
Para coronar el loteo del sector tras el revuelo del patrimonio oculto, el control operativo de la secretaría recayó en una terminal corporativa directa.
El nuevo hombre fuerte del área es Mariano Plencovich, un técnico surgido de las entrañas operativas de la empresa DOTA. Su designación llegó apadrinada por Eduardo "Lule" Menem.
Esta designación cuenta con el aval explícito de los sectores más cercanos a la familia presidencial en la Casa Rosada.
La gravedad institucional de la designación radica en el brutal conflicto de intereses que arrastra el nuevo funcionario. El equipo económico puso a diseñar las fórmulas que calculan las compensaciones tarifarias exactamente al entorno de la firma dominante del mercado.
"Pusieron al entorno de la misma empresa que maneja el monopolio de 180 líneas de colectivos en el AMBA", denunciaron los delegados de las líneas competidoras. DOTA ahora redacta las normas que regulan sus propios ingresos millonarios.
Mientras las planillas de subsidios se definen en las oficinas de los empresarios beneficiados, las tarifas para los usuarios continúan en un sendero de aumentos mensuales permanentes.
El Poder Ejecutivo justificaba el recorte de fondos públicos en nombre de la eficiencia de mercado, pero terminó construyendo un monopolio subsidiado.
La libre competencia quedó sepultada por el acuerdo político. Los pasajeros financian con su boleto el festival de las corporaciones amigas de Caputo.
Control monopólico: El grupo DOTA, dueño de 180 líneas del conurbano y la capital, colocó a Mariano Plencovich al frente de la gestión.
Subsidios a la carta: El entorno de la principal corporación de colectivos ahora tiene la facultad de calcular las fórmulas de las compensaciones estatales.
Escándalo internacional: El recambio de autoridades se aceleró tras la eyección de Carlos Frugoni, denunciado por ocultar departamentos de lujo en Miami.
Fracaso federal: El primer pacto con los gobernadores incluyó a Franco Mogetta, una gestión que dejó al transporte del interior del país en quiebra.
Padrinazgo político: El desembarco empresarial en la botonera del Estado cuenta con el respaldo directo de Lule Menem y el entorno de Javier Milei.