La consolidación del holding de Leonardo Scatturice no puede entenderse sin el marco conceptual e institucional provisto por la administración de La Libertad Avanza.
El presidente Javier Milei firmó el marco político indispensable, pero fue Federico Sturzenegger el arquitecto ideológico y jurídico del terreno donde hoy juega el holding.
A través de decretos y reformas de desregulación extrema, Sturzenegger eliminó de cuajo las autorizaciones estatales para rutas de cabotaje, flexibilizó al extremo las normativas para la contratación de tripulaciones extranjeras y liberó las tarifas aéreas.
Estas medidas dinamitaron la posición de la aerolínea de bandera y pavimentaron el monopolio virtual de las low cost, con Flybondi a la cabeza del proceso.
Pero la sociedad política no se detiene en las nubes. La obsesión de Sturzenegger por imponer las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en el fútbol argentino encontró su laboratorio experimental en la cúpula del club Gimnasia y Esgrima La Plata.
La institución platense firmó contratos de sponsoreo multimillonarios con Flybondi y la firma postal OCA —ambas bajo la órbita de Scatturice—, abriendo de par en par las puertas del fútbol local al desembarco de los capitales privados del holding.
Lejos de la libre competencia idílica del discurso oficial, la demolición del antiguo Código Aeronáutico y la flexibilización de rutas operaron como un traje a medida para la expansión de firmas como Flybondi, OCA y el fondo COC Global Enterprise.
Detrás de este vertiginoso ascenso no solo hay una billetera abultada, sino una aceitada red de operadores estratégicos, exfuncionarios y asesores clave enquistados en la propia estructura del Estado.
Para que las reformas de Milei se traduzcan en facturación millonaria, el holding de Scatturice dispuso de una red de operadores con acceso directo a la botonera del Estado:
Hernán Gómez (El facilitador estatal): Desde la Subsecretaría de Transporte Aéreo, funciona como el operador interno encargado de validar técnicamente la apertura de rutas y acelerar los expedientes gubernamentales que favorecen al grupo. Posee un lazo societario e histórico cruzado con las firmas de vuelos ejecutivos que luego absorbió Scatturice.
Alejandro Tamer (El redactor de la letra chica): El exfundador de Despegar y asesor clave de la órbita oficial fue el encargado de diseñar la reforma del Código Aeronáutico. Su función primordial consistió en demoler las trabas burocráticas y judiciales del antiguo esquema regulatorio estatal para asegurar que el fondo de inversión de Scatturice, COC Global Enterprise, opere sin fricciones judiciales.
Diego Colunga (El coordinador de la élite): Pieza clave en el ala de la aviación de negocios y chárters ejecutivos. Vinculado históricamente a la estructura de Royal Class y alianzas como Humming Airways, coordina el despliegue operativo de la flota de jets privados del ecosistema, facilitando el transporte de la élite corporativa bajo las nuevas normativas flexibles.
Luis Grande (El dueño de los hangares): Propietario de la empresa de taxis aéreos Baires Fly y expiloto oficial. Aporta el engranaje operativo de la triangulación de vuelos privados y la compra de "kilómetros nacionales" bajo el ventajoso esquema de flota compartida, facilitando hangares, aeronaves y rutas corporativas en la sombra.
El fenomenal despliegue del holding de Leonardo Scatturice expone la mayor falacia del modelo de desregulación impulsado por Javier Milei y Federico Sturzenegger.
Detrás de la retórica de la "libertad de mercado" y la destrucción de los monopolios estatales, las reformas legales no crearon un escenario de competencia transparente, sino un andamiaje normativo diseñado para el beneficio de un puñado de corporaciones amigas.
Que un asesor oficial como Alejandro Tamer (ex-Despegar) redacte el Código Aeronáutico y un funcionario como Hernán Gómez apure los expedientes del mismo grupo económico con el que comparte lazos societarios cruzados, configura un caso de manual de captura del Estado.
La "libertad" libertaria, en el negocio aerocomercial y en el desembarco de las SAD en los clubes de fútbol, parece ser únicamente la libertad de los grandes holdings para quedarse con el control absoluto de los cielos, las rutas y los negocios públicos del país.
Desregulación extrema: Las reformas de Milei y Sturzenegger eliminaron la autorización de rutas, liberaron tarifas y permitieron tripulación extranjera.
Negocio a medida: El nuevo Código Aeronáutico allana el camino para que el fondo de inversión de Scatturice (COC Global Enterprise) opere sin trabas.
Fútbol y negocios: Flybondi y OCA desembarcaron en Gimnasia de La Plata, funcionando como la punta de lanza de Sturzenegger para imponer las SAD.
Funcionarios de dos lados del mostrador: Hernán Gómez valida las rutas desde la Subsecretaría de Transporte Aéreo manteniendo lazos históricos con las firmas beneficiadas.
Flotas exclusivas: Operadores como Diego Colunga (Royal Class) y Luis Grande (Baires Fly) controlan los hangares y la logística de jets privados para la élite política y corporativa.