martes 9 de junio de 2026 - Edición Nº5575

Opinión | 9 Jun

Por Sergio Marchi, especial para PrimeraPagina.info

9 de Junio: la llama que no debe apagarse

20:34 |Hay pueblos que escriben su historia con tinta. El peronismo la escribió con sangre. Oportuna opinión del prestigioso periodista Sergio Iván Marchi.


Cada 9 de junio no se recuerda solamente una fecha. Se vuelve a escuchar el eco de los disparos que pretendieron matar una idea y terminaron inmortalizándola. Aquellos hombres que salieron a enfrentar a una dictadura sabían que podían perder la familia y la vida. Sin embargo, avanzaron. Porque comprendían que existen derrotas militares que son victorias morales, y que la dignidad de un pueblo no se negocia cuando la injusticia golpea la puerta.

La Resistencia Peronista fue mucho más que una organización clandestina. Fue una filosofía de vida. Fue el albañil que silbaba la marcha prohibida mientras levantaba una pared, la costurera que escondía una escarapela con los colores de Eva, el obrero que entraba a una fábrica convencido de que el trabajo no era una mercancía sino un derecho conquistado. Resistir era respirar cuando querían asfixiar la identidad.

Porque el peronismo nunca fue solamente un partido político. Fue una manera de entender al ser humano. Una doctrina que puso al último de la fila en el centro de la escena y que enseñó que la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación no podían separarse sin romper el alma misma de la Argentina.

Por eso el 9 de junio interpela. No homenajea únicamente a los muertos. Les pregunta a los vivos qué hicieron con el legado recibido.
Y la respuesta, hoy, duele.

Mientras el gobierno de Javier Milei impulsa un proyecto que reivindica el individualismo por encima de la comunidad, que convierte al mercado en árbitro supremo y que considera al Estado como un enemigo, el peronismo parece atravesar una crisis más espiritual que electoral. No es solamente una falta de votos. Es una preocupante falta de coraje.

Aquellos militantes de la Resistencia enfrentaban fusiles. Muchos dirigentes actuales parecen intimidarse frente a una encuesta, un algoritmo o un estudio de televisión. Donde antes había organización, hoy abundan las internas. Donde existía doctrina, aparecen cálculos personales. Donde había cuadros políticos formados para dar batalla cultural, sobreviven administradores de coyunturas.

La historia enseña que las ideas no mueren cuando las derrota un adversario poderoso. Mueren cuando quienes dicen defenderlas dejan de creer en ella.

Quizás esa sea la tragedia silenciosa de este tiempo. No que Milei haya llegado al poder con un programa antagónico al pensamiento peronista. Eso forma parte de la democracia y de la alternancia política. Lo verdaderamente inquietante es que, frente a un modelo que cuestiona de raíz las banderas históricas de justicia social, solidaridad y movilidad ascendente, el movimiento que nació para representar a los humildes parezca muchas veces más ocupado en discutir nombres que en construir una resistencia moral, intelectual y popular.

El 9 de junio no debe ser un acto protocolar ni una efeméride vacía. Debe ser un espejo incómodo. Porque la resistencia no se hereda por apellido ni se conserva por nostalgia. Se ejerce. 

Debemos comprender que la épica del pasado solo mantiene sentido cuando es capaz de iluminar el futuro. Y un peronismo que deja de resistir deja, lentamente, de ser peronismo. Porque las estatuas pueden sobrevivir siglos enteros, pero los pueblos solo permanecen vivos mientras tengan la valentía de ponerse de pie cuando la historia vuelve a llamarlos.


NDLR: Sergio Iván Marchi, Lic en Comunicación Social. Productor y Periodista con más de 20 años de experiencia en periodismo político.

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