jueves 11 de junio de 2026 - Edición Nº5577

Política | 11 Jun

Cipayismo explícito

Milei negó el Congreso para el velatorio del Indio Solari pero gastó millones en recibir a un Rabino

09:10 |La insólita justificación oficial de que el edificio "no reúne las condiciones de infraestructura y seguridad" contrasta de manera violenta con la realidad inmediata: apenas días antes, el mandatario desplegó una costosa e imponente ceremonia de Estado en el refaccionado Palacio Libertad para rendir tributo a una figura del judaísmo ortodoxo global, el Rebe de Lubavitch. Este doble estándar expone una alarmante desconexión con el sentir popular y una sumisión cultural que la militancia de la resistencia ya califica abiertamente como un cipayismo intolerable.


La muerte de Carlos "Indio" Solari sacudió los cimientos de la cultura popular argentina en este junio de 2026. Sin embargo, el dolor colectivo de millones de fanáticos ricoteros no tardó en transformarse en indignación política generalizada.

En una muestra flagrante de desprecio por la identidad nacional, el presidente Javier Milei y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, rechazaron formalmente el pedido de la familia y de la oposición para realizar el velatorio del máximo prócer del rock local en el Palacio del Congreso de la Nación.

La contradicción presupuestaria e ideológica del gobierno libertario quedó expuesta en menos de una semana. El 2 de junio, el presidente Javier Milei encabezó en el Palacio Libertad (antiguo Centro Cultural Kirchner) el denominado "Tributo al Rebe", un pomposo evento institucional destinado a homenajear al rabino Menajem Mendel Schneerson.

La ceremonia, que incluyó la participación de delegaciones extranjeras, el exmilitar israelí Yosef Chaim Ohana y un despliegue de seguridad descomunal financiado con fondos públicos, sirvió para ratificar la agenda mística y de alineación geopolítica personal del jefe de Estado.

Para esa puesta en escena no existieron los límites de la motosierra ni las declamaciones de austeridad.

Sin embargo, cuando el 5 de junio se confirmó el fallecimiento del Indio Solari en su quinta de Parque Leloir a raíz de un accidente cerebrovascular, la respuesta de la Casa Rosada fue una gélida pared de burocracia.

El entorno presidencial se apuró en dictaminar que no habría duelo nacional ni banderas a media asta. Peor aún, ante la solicitud formal para que el pueblo pudiera despedir a su artista más convocante en los pasillos del Congreso, el oficialismo bajó la persiana.

Mientras los voceros formales repetían por lo bajo un mezquino "no vamos a gastar plata en esto", Martín Menem esgrimió formalmente excusas de logística interna, dejando en claro que el rechazo obedecía netamente a un revanchismo ideológico contra un músico que siempre plantó bandera contra las políticas de ajuste de la derecha.


El contragolpe bonaerense y la marea en el Conurbano


Ante el portazo del gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires se transformó rápidamente en el refugio de la orfandad ricotera. El gobernador Axel Kicillof y los intendentes del conurbano leyeron de inmediato la magnitud histórica del luto y salieron a tapar el vacío estatal provocado por Milei.

El intendente de Avellaneda abrió las puertas del Polideportivo Gatica para centralizar la despedida popular durante el fin de semana, mientras la Legislatura de La Plata suspendió todas sus actividades ordinarias para ponerse a disposición de los homenajes.

Los pasillos de Balcarce 50 reflejan el temor real del oficialismo: evitar a toda costa que un funeral de Estado se transformara en una masiva manifestación de protesta callejera contra el plan económico. Al negarle el Congreso al Indio, Milei no solo ahorró en el operativo de un ídolo popular, sino que intentó invisibilizar una identidad cultural que le es profundamente hostil.

El ensañamiento oficial con la figura del Indio Solari no es un problema de seguridad o de metros cuadrados en el Palacio Legislativo; es una operación de sustitución cultural.


El Palacio cerrado al mito


Un gobierno que se arrodilla ante símbolos e intereses extranjeros mientras pisotea el dolor y la memoria de sus propios mitos populares comete un acto de cipayismo explícito.

Negarle el último adiós institucional a la voz de tres generaciones de argentinos, al mismo tiempo que se dilapidan millones de pesos en agasajos religiosos privados en un edificio público, confirma que para el proyecto libertario la identidad nacional es un gasto innecesario y la sumisión externa, una prioridad de Estado.


Las claves del escándalo cultural

  • Negativa oficial: El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, rechazó velar al Indio Solari en el Congreso alegando falta de "infraestructura y seguridad".

  • Sin honores institucionales: El Gobierno de Milei descartó decretar duelo nacional o brindar la Casa Rosada para el adiós, marcando una diferencia explícita con el histórico funeral de Diego Maradona.

  • El contraste religioso: Apenas tres días antes de la muerte del músico, el Estado financió una fastuosa e internacional ceremonia de homenaje al Rebe de Lubavitch en el Palacio Libertad.

  • Refugio en Avellaneda: Tras la censura porteña, la familia y las agrupaciones políticas coordinaron la despedida popular en el Polideportivo Gatica, bajo el amparo de la gestión bonaerense.

  • El trasfondo ideológico: En los pasillos oficiales admiten la incomodidad frente al ideario popular y peronista del excantante de Los Redonditos de Ricota, temiendo un estallido de cánticos opositores.

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