El relato de la "anticasta" y la pureza celestial de La Libertad Avanza (LLA) choca de frente contra la cruda e implacable realidad de la construcción territorial en el Gran Buenos Aires en este 2026.
La mística que rodea a Fabricio Martínez en el Conurbano Sur no se construyó en comités ni debates académicos, sino en el barro de La Matanza.
"El Fabri" logró consolidar su estatus de "líder blindado" tras salir con vida de un brutal ataque sicario en González Catán, donde su vehículo particular fue acribillado con 35 balazos.
En una reconversión política tan impensada como escandalosa, pasó de comandar la facción oficial de la barra brava del Club Deportivo Laferrere a erigirse como el jefe absoluto y coordinador general del espacio de Javier Milei en la región más poblada del país.
Avalado con firma directa por el armador provincial Sebastián Pareja y bendecido por la propia Karina Milei, Martínez maneja los hilos políticos del sur con la misma lógica de fuerza de choque con la que dominaba las tribunas del ascenso.
Lejos de retirarlo de la actividad pública, ese violento bautismo de fuego agigantó su figura entre la militancia de base, transformándolo en el jefe de operaciones ideal para desembarcar en un territorio históricamente hostil para el oficialismo nacional.
Hoy, el poder real de Martínez no se mide únicamente en la cantidad de militantes dispuestos a "ir al frente" en la calle; se traduce en el control directo de las cajas estatales más codiciadas de la región.
Martínez atiende, opera y digita su armado político desde la propia Jefatura Regional Conurbano III de ANSES, la oficina estratégica ubicada en el partido de Avellaneda que comanda formalmente su amigo y socio de extrema confianza, Julián "Jaimito" Laham.
Desde ese búnker, que administra las jubilaciones, pensiones y asignaciones de millones de personas en distritos clave como Avellaneda, Lanús, Quilmes y Lomas de Zamora, Martínez maneja los recursos públicos para su expansión territorial.
El ascenso de Fabricio "El Fabri" Martínez expone la contradicción más descarnada de La Libertad Avanza en el Conurbano bonaerense.
Mientras en los atriles televisivos de la Capital se condena los métodos de la política tradicional y se promete destruir las estructuras de la coerción, en el territorio se entrega la botonera del Estado a personajes formados en los paravalanchas y el código de barras.
Utilizar la estructura de la ANSES Regional III no para agilizar los trámites de los abuelos, sino para bendecir a concejales como Vanesa Gioia en Esteban Echeverría o al barra de Dock Sud Cristian Frattini en Avellaneda, es la réplica exacta de los vicios que los libertarios prometieron erradicar.
En la Tercera Sección no hay debate de ideas ni elecciones democráticas: las listas se arman a la medida de un jefe político que cambió los bombos de la cancha por las planillas del Estado, demostrando que la famosa "motosierra" se detiene cuando hay que negociar el control del territorio.