La cosa no da para más en la principal vidriera turística de Argentina. La recesión golpeó de lleno a Mar del Plata y se llevó puesta a buena parte del laburo local. No hay chamuyo político que alcance cuando las mesas están vacías y los dueños no pueden pagar la luz.
Los números que maneja la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) meten miedo.
El saldo de estos sesenta días trágicos arroja más de 400 desempleados directos. La plata no alcanza en la calle y los feriados largos ya no salvan el mes de nadie.
Pablo Santín, titular del gremio, le puso voz a la bronca que se respira en cada esquina marplatense. “Detrás de cada persiana que se baja hay familias enteras perdiendo su única fuente de ingresos”, disparó el sindicalista sin anestesia. Es un gancho directo a la mandíbula del laburante que vive el día a día.
Por el lado empresario, la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) y su cámara hotelera coinciden con este diagnóstico crudo. Un relevamiento reciente prendió todas las alarmas al encontrar al menos 190 locales totalmente vacíos. Las emblemáticas avenidas Juan B. Justo y 12 de Octubre parecen hoy zonas fantasmas.
La crisis no respeta años de trayectoria ni espaldas financieras. El rubro cervecero perdió jugadores muy fuertes como la sucursal de Antares sobre calle Bernardo de Irigoyen. A esta lista negra se subieron rápidamente Cheverry (Paseo Aldrey), Siracusa, Bronte, Brooklyn, The Box Burger y Humo Patio de Carnes.
Salir a tomar un cafecito o comer una milanesa afuera se volvió un lujo para pocos. La malaria se llevó puestas tres sedes de Adorado, además de Nina Café, Casa Rosa, La Bicicleta y Lima Linda. Clásicos bodegones como Weiss, El Bodegón del Pela, La Rural, Di Mero y Vía del Amore corrieron la misma suerte.
A la hora de ofrecer camas, el panorama bonaerense resulta igual de oscuro. El histórico Hotel Castelmar cerró para siempre después de bancar la parada durante dos largas décadas.
Lo acompañaron en la caída libre establecimientos muy conocidos como Cervantes, Castelar, Dodo, CIR y Nuevo Boulevard.
Las ventas minoristas en la Provincia de Buenos Aires cayeron un 5,8 por ciento interanual. Con cuentas embargadas y deudas millonarias, los comerciantes advierten que si el consumo interno sigue planchado, el invierno será un cementerio.
La política tiene que reaccionar antes de que sea tarde.
Cierre masivo: Cuarenta empresas hoteleras y gastronómicas de Mar del Plata quebraron definitivamente en el último bimestre.
Tendal de desocupados: UTHGRA confirmó que los cierres dejaron a más de 400 trabajadores directos en la calle.
Corredores vacíos: Un censo de la UCIP detectó 190 locales comerciales desocupados, afectando gravemente a las avenidas Juan B. Justo y 12 de Octubre.
Marcas emblemáticas afectadas: Cayeron sucursales de Antares, Cheverry, tres sedes de Adorado y clásicos bodegones como El Bodegón del Pela y Weiss.
Infraestructura en jaque: El Hotel Castelmar cerró definitivamente tras 20 años de trayectoria, sumándose a los hoteles Castelar, Cervantes y Nuevo Boulevard.
Variables en rojo: Las ventas minoristas en territorio bonaerense arrastran una caída del 5,8% interanual debido al desplome de los salarios.