sábado 13 de junio de 2026 - Edición Nº5579

Política | 13 Jun

La desidia de provincia y el bloqueo de la Nación

La Plata, Ensenada y Berisso se pudren en excremento entre las mentiras de Kicillof y la motosierra de Milei

11:59 |El relato ambiental de la provincia de Buenos Aires y el dogma del déficit cero de la Casa Rosada acaban de colisionar en una puesta en escena judicial que desnuda la complicidad política detrás del ecocidio regional. Una radiografía de cómo la incapacidad de gestión provincial y el sadismo financiero nacional condenan al agua que toman millones de argentinos.


Ante la presión del Juzgado Federal N° 4 de La Plata, el gobernador Axel Kicillof presentó un demorado plan de saneamiento para la cuenca hídrica huyendo hacia adelante: una megaobra a 36 meses que depende exclusivamente de un crédito internacional de US$ 270 millones.

Con esta jugada, el kirchnerismo bonaerense intenta lavarse las manos y transferirle la culpa de la contaminación "aberrante" al presidente Javier Milei, quien mantiene pisados los avales soberanos en nombre de su implacable motosierra fiscal.

Mientras los dos principales proyectos políticos del país se tiran con los desechos cloacales de La Plata, Berisso y Ensenada, los vecinos quedan rehenes de una tregua burocrática que recién proyecta soluciones para el año 2031.

La audiencia de conciliación convocada por el juez federal Alberto Recondo desnudó el colapso de la infraestructura sanitaria bonaerense.

Los ministros Gabriel Katopodis (Infraestructura) y Daniela Vilar (Ambiente) asistieron al tribunal para defender un proyecto que contempla la construcción de una Planta de Tratamiento Primario Avanzado en Berisso, conectada a un caño emisario subterráneo y un emisario subfluvial que se adentrará 5,4 kilómetros en el cauce del Río de La Plata para dispersar los líquidos cloacales a través de un difusor de 2 kilómetros.

El problema central del esquema diseñado por los técnicos de Kicillof es su inviabilidad autónoma: la provincia de Buenos Aires no tiene los fondos para costear los US$ 270 millones que demanda la estructura definitiva y exige que la Nación firme las autorizaciones financieras correspondientes.

Para peor, los plazos de la propuesta bordean la burla hacia las comunidades afectadas: en el mejor de los escenarios, la licitación se lanzaría en agosto de 2027, el inicio efectivo de las tareas se proyecta para 2028 y la finalización del saneamiento se estira hasta 2031.


Dos modelos de país unidos por el abandono ambiental


La cuenca del Río de La Plata se transformó en el monumento a la hipocresía de la grieta. Por un lado, el gobierno de Axel Kicillof recurre a su manual de estilo tradicional: discursos con perspectiva ecológica, Ministerios de Ambiente hipertrofiados de militancia y promesas de obras faraónicas que nunca se financian con recursos propios, sino hipotecando el futuro con deuda externa.

Presentarse ante la Justicia con un plan que empezará a ejecutarse dentro de dos años es confesar el fracaso de una gestión que prefiere gastar el tesoro provincial en pauta y asistencialismo antes que en caños de cloacas. Por el otro lado, el dogma deshumanizado de Javier Milei encuentra en este conflicto el escenario ideal para su revancha política.

Al negar el aval del Estado Nacional para el crédito internacional, la Casa Rosada no está castigando a los ministros kirchneristas, está condenando a las poblaciones de La Plata, Berisso y Ensenada a seguir conviviendo con el olor de los desechos químicos y orgánicos.

Para el anarcocapitalismo, si el mercado no limpia el río, el Estado no tiene por qué intervenir, aunque la salud pública vuele por los aires.

Es la comunión perfecta del fracaso: la Provincia propone maquetas imposibles y la Nación corta los cables para que nada funcione.


Los parches inútiles de ABSA y el "fútbol de responsabilidades"


Mientras se espera el milagro de la aprobación nacional, el Palacio de Dardo Rocha se comprometió a desembolsar $8.100 millones del tesoro provincial para obras paliativas de tratamiento de líquidos en la región capital.

Sin embargo, la realidad de Aguas Bonaerenses (ABSA) demuestra que la inyección monetaria actual es insignificante para revertir el daño acumulado.

La empresa estatal admitió que actualmente solo mantiene activa una obra menor de $57 millones para tareas básicas de filtrado, limpieza y retiro de residuos sólidos superficiales.

Este esquema de contingencia es una maniobra de distracción para conformar al juzgado mientras los residuos pesados continúan volcándose al cauce fluvial.

Al obligar al juez Recondo a arbitrar en una interna partidaria, el kirchnerismo busca blindarse mediáticamente afirmando que "la pelota ahora está en la cancha de Milei".

La realidad técnica indica que el Río de La Plata no resiste cinco años más de parches provisorios mientras los gobernantes se disputan el control de las planillas de ARCA y los avales del Palacio de Hacienda.


Las claves del ecocidio administrativo en la Provincia

  • La obra definitiva: Consiste en una planta de tratamiento en Berisso y un emisario subfluvial de 5,4 km para desechar los líquidos cloacales en el Río de La Plata.

  • El cepo de Milei: La Casa Rosada mantiene bloqueado el acceso al crédito internacional de US$ 270 millones indispensable para el inicio de los trabajos.

  • La herencia de Kicillof: La Provincia estira los plazos burocráticos de una cuenca calificada como "aberrante", pateando la inauguración de la planta para 2031.

  • La caja chica de ABSA: Se destinan apenas $57 millones actuales en tareas de filtrado superficial, una cifra ridícula frente a la magnitud del daño hídrico.

  • Berisso en el centro: El predio existente en la localidad costera será el epicentro de la nueva estación de bombeo si es que alguna vez se destraba el financiamiento.

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