domingo 14 de junio de 2026 - Edición Nº5580

Política | 14 Jun

"Hay que ir a buscar a todos"

Sergio Massa exige unidad lanzando una fuerte advertencia al kicillofismo y al kirchnerismo

12:36 |El exministro de Economía mira con pánico el reloj hacia 2027 y advierte que la canibalización pública entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro es el mejor pasaporte para la reelección de Javier Milei. Mientras Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner disputan el control del aparato partidario, Massa intenta erigirse como el único componedor capaz de zurcir una tregua antes de que la fragmentación sea total. Una crónica exclusiva de PrimeraPágina.info sobre la resistencia del "centro" peronista contra la sectarización del movimiento.


En un peronismo que sangra por las heridas de una interna feroz, Sergio Massa decidió romper su estratégico silencio en este junio de 2026 para enviar un ultimátum a todas las terminales de Fuerza Patria.

A través de febriles conversaciones reservadas, el líder del Frente Renovador bajó una directiva tajante que ya resuena en intendencias y despachos legislativos: "Hay que ir a buscar a todos".

El diagnóstico de Sergio Massa frente a sus dirigentes de máxima confianza es crudo: el electorado opositor está agotado de los posicionamientos individuales y la pirotecnia discursiva en redes sociales.

"No se prendan en la interna, nosotros solo trabajamos por la unidad" y "Nuestro votante no quiere interna, el candidato que más mide es el de la unidad del peronismo", repite el tigrense como un mantra para disciplinar a su tropa territorial.

Su objetivo inmediato es congelar la escalada de agresiones mutuas que paraliza a la coalición, en momentos donde la gestión de Javier Milei capitaliza cada fisura del peronismo para consolidar su agenda de reformas estructurales.

Esta bajada de línea profundiza los movimientos subterráneos que Massa inició meses atrás, cuando mantuvo un encuentro a puertas cerradas con el gobernador Axel Kicillof en La Plata.

En aquella reunión, el ex candidato presidencial midió el pulso de la Gobernación justo después de que el mandatario provincial lograra desplazar al sector de Máximo Kirchner de la conducción real del Justicialismo bonaerense.

Hoy, con los puentes dinamitados entre la calle 6 y el Instituto Patria, Massa busca transformarse en el único vaso comunicante que evite que el peronismo llegue quebrado a la próxima cita electoral.


El equilibrista del pasado frente al canibalismo del presente


El llamado a la madurez política de Sergio Massa suena lógico en los papeles, pero tropieza de frente con la cruda realidad de un movimiento que carece de conducción unificada.

Exigir que "seamos adultos y responsables" en un espacio político acostumbrado a dirimir sus jefaturas mediante el desgaste público es, cuanto menos, una expresión de deseos voluntarista.

Massa intenta recrear la arquitectura del viejo Frente de Todos que lo llevó a la cúspide institucional, olvidando que aquella tregua nacida en 2019 terminó en el peor fracaso económico y político de la historia reciente del partido.

Su postulado de "ampliar sin tirar a nadie por la ventana" choca con la ambición de un kicillofismo que busca jubilar el tutelaje de la vieja guardia y un kirchnerismo que prefiere la pureza ideológica de la derrota antes que ceder la lapicera de las listas.

Mientras Massa hace equilibrio en la cuerda floja de la diplomacia reservada, el dogma de la motosierra de Javier Milei avanza velozmente, alimentándose precisamente de la incapacidad del peronismo para parir un proyecto superador que exceda la mera nostalgia o el amontonamiento de dirigentes.


El peligro del sectarismo y la urgencia de ampliar la base


En los laboratorios del Frente Renovador manejan datos precisos: para vencer el esquema comunicacional y político de la Casa Rosada no alcanza con abroquelar a los convencidos.

De allí surge la obsesión de Massa por estructurar una coalición amplia que logre capturar a las clases medias y los sectores productivos desencantados con los resultados del experimento anarcocapitalista.

"Vamos a trabajar en ampliar... no hay lugar para sectas", advirtió el dirigente, en una solapada crítica a los núcleos duros que pretenden imponer condiciones de ingreso al frente de cara al armado de listas.

Para Massa, la etapa de discutir nombres propios o candidaturas presidenciales está groseramente adelantada. Su entorno insiste en que cualquier apuro por hegemonizar el espacio resultará contraproducente y terminará detonando el frente antes de tiempo.

En un escenario donde el PJ tradicional carece de reflejos y las segundas líneas se prueban el traje de candidatos, el exministro apuesta al desgaste de los extremos para presentarse, cuando el panorama aclare, como el único garante de la sensatez que pueda evitar que el peronismo consume su propio harakiri político.


Las claves del ajedrez reservado del Frente Renovador

  • Freno a la interna: Sergio Massa ordenó a sus intendentes y legisladores mantenerse al margen de los chispazos entre Kicillof y La Cámpora.

  • La advertencia Milei: El exministro alertó que la fragmentación peronista garantiza de forma directa la permanencia del proyecto libertario en el poder.

  • Diplomacia en La Plata: El líder renovador mantiene canales abiertos con el gobernador bonaerense para monitorear el pulso económico nacional.

  • Rechazo a las PASO: Según Massa, las encuestas demuestran que el votante histórico de la oposición castiga la competencia interna permanente y exige unidad.

  • Ampliación obligatoria: El Frente Renovador buscará sumar sectores independientes y productivos sin condicionamientos ideológicos previos.

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