La provincia de Buenos Aires atraviesa una contradicción política asfixiante en este junio de 2026.
Mientras la sociedad bonaerense le da la espalda en masa al "círculo rojo" tradicional, con niveles de desconfianza récord hacia sindicatos, la Justicia, el Congreso y los partidos políticos, los liderazgos personalistas de Axel Kicillof y Javier Milei se consolidan de manera indiscutible dentro de sus campamentos.
El último relevamiento de Insights Politicar, realizado entre el 30 de mayo y el 2 de junio sobre 500 casos en territorio bonaerense, expone una crisis de credibilidad que alcanza niveles de demolición institucional.
Más de siete de cada diez bonaerenses expresan tener poca o ninguna confianza en los sindicatos, convirtiéndolos en el actor social peor valorado.
El desgaste de la dirigencia gremial, otrora pilar del sistema de poder, parece irreversible. Detrás, la democracia representativa sangra: el Congreso y la Justicia exhiben desaprobaciones superiores al 60%, un dato alarmante que marca la distancia de la ciudadanía tanto de quienes redactan las leyes como de quienes deben aplicarlas.
La crisis de representación no se detiene allí. La desconfianza devora a los políticos y a los partidos tradicionales, confirmando que el fenómeno de la "anticasta" no fue una moda pasajera, sino un cambio estructural en el mapa político.
Incluso la prensa y los medios de comunicación, históricamente un refugio de credibilidad frente a la política, muestran un deterioro significativo, víctimas de una polarización que impactó de lleno en la construcción de la información pública.
Lo que revela la sociedad bonaerense en este junio de 2026 no es apatía política, sino un cambio de paradigma brutal hacia el personalismo.
El interés en la política sigue alto (seis de cada diez personas afirman estar interesadas) y los debates públicos continúan en familias, amigos y oficinas.
El fenómeno es la substitución de la institución por el líder. En medio de un desierto de confianza donde las estructuras colectivas se derrumban, Axel Kicillof y Javier Milei sobreviven y crecen no por sus gestiones —la aprobación del Gobernador es negativa y la economía nacional sigue ajustando— sino porque encarnan las identidades y los enemigos de sus respectivos bandos.
Milei es la motosierra que promete demoler ese "círculo rojo" detestado; Kicillof es el escudo que promete resistir el ajuste de Milei. La bonaerense se transformó en una Pampa donde el "nosotros" contra "ellos" es el único idioma político que se entiende, un escenario donde la racionalidad de la gestión cede ante la emoción de la batalla personalista.
Aun sometida a la fuerte tensión del clima social, la gestión de Axel Kicillof se sostiene con un 43,9% de aprobación frente al 49,9% de desaprobación.
Sin embargo, su verdadero activo político es el absoluto dominio que ejerce sobre la marca peronista. El espacio justicialista lidera la intención de voto nacional en la provincia con el 44,5% proyectado, superando a La Libertad Avanza que alcanza el 38,4%.
Dentro de su propia interna, Kicillof es imbatible: en una eventual interna presidencial contra Sergio Massa y Sergio Uñac, concentra el 66,3% de las preferencias.
Incluso en un mano a mano con el exministro Massa, conserva dos tercios del apoyo peronista y le saca más de 40 puntos de diferencia.
Del otro lado del tablero político, el fenómeno de Javier Milei es una aplanadora de la derecha tradicional. En una hipotética interna del sector, el Presidente concentra el 75,8% de las preferencias, dejando muy atrás a Patricia Bullrich, Mauricio Macri y Victoria Villarruel.
En escenarios de competencia directa contra las principales figuras del PRO, su respaldo trepa hasta un irreal 88%. El estudio concluye que el escenario rumbo a 2027 parece encaminarse inevitablemente hacia una nueva batalla personalista entre Kicillof y Milei, en una provincia donde la crisis de representación convive con un "compre líder" cada vez más personalista.
Bronca institucional: Bonaerenses odian a sindicatos, partidos y la justicia tradicional.
Interés alto: No hay apatía; 6 de cada 10 bonaerenses están interesados en política.
Kicillof, líder K: Kicillof aplasta las internas del peronismo bonaerense y nacional.
Milei, dueño de la derecha: Milei concentra entre el 75% y el 88% del voto opositor en la provincia.
La batalla final: El peronismo (44,5%) y LLA (38,4%) concentran el 82,9% del voto proyectado hacia 2027.