La presidenta del Honorable Concejo Deliberante (HCD) de Berisso, Aldana Iovanovich, lanzó una feroz ofensiva discursiva contra el jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, acusándolo de enriquecimiento ilícito y falta de transparencia patrimonial.
Sin embargo, una investigación exclusiva destapó un dato que el relato oficial omite con extremo cuidado: Iovanovich reside desde el inicio de la pandemia de 2020 en el complejo habitacional Marina del Sur, ubicado en el Barrio Náutico de Berisso.
Se trata de una zona catalogada como Paisaje Protegido por la Ley Provincial 12.704, donde la vivienda permanente está estrictamente prohibida y sobre la cual pesa un expediente de demolición vigente desde 2019 que el municipio jamás ejecutó.
El contraste político e institucional es de una gravedad inusual para el tablero de la región capital. Aldana Iovanovich se muestra en el recinto público como una implacable fiscal de la transparencia ajena, utilizando los datos oficiales del sitio de verificación Chequeado para fustigar al esquema libertario.
Según esos registros, Manuel Adorni declaró en 2025 un patrimonio neto de $627,2 millones de pesos, registrando un salto del 2.241% nominal y del 415,9% real respecto a lo que informó al asumir en 2023, lo que le valió dos causas penales por presunto enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública.
Sin embargo, las lecciones de moralidad de la presidenta del HCD carecen de sustento en su propio territorio. Los documentos administrativos publicados en mayo de 2026 confirman que la funcionaria ocupa una unidad de un complejo edificado sobre tierras protegidas.
Mientras el grueso de los vecinos de Berisso debe someterse a las rigurosas normativas de zonificación urbana y ambiental, la máxima autoridad legislativa del municipio habita un semipiso ilegal en una reserva natural.
Lo más grave es que el Concejo Deliberante que ella misma preside mantiene un silencio sepulcral, bloqueando de forma sistemática la apertura de cualquier expediente de investigación interna o pedido de informes sobre la situación habitacional de su conductora.
La impunidad habitacional de Aldana Iovanovich no es un hecho aislado, sino el síntoma de una matriz de poder local que confunde la administración del Estado con el usufructo de los privilegios de casta.
Que la presidenta del órgano encargado de legislar y controlar las normas de suelo de Berisso resida en un complejo con orden de demolición archivada desde 2019 constituye un insulto directo a los ciudadanos de a pie.
El discurso de barricada contra los desaguisados patrimoniales de Manuel Adorni no es una auténtica búsqueda de justicia, sino una cortina de humo retórica diseñada para blindar sus propias inconsistencias regulatorias.
Resulta alarmante el entramado de silencios que sostiene esta farsa: un municipio que no ejecuta los desalojos que la ley manda, un Concejo Deliberante que se autoflagela cancelando su rol fiscalizador y un sector del periodismo vernáculo que muta en una agencia de relaciones públicas para lavar la imagen de los funcionarios de turno.
Cuando las reglas ambientales y habitacionales rigen únicamente para los ciudadanos comunes mientras las autoridades habitan countries ilegales en zonas protegidas, la legalidad se transforma en una farsa y el debate público se reduce a un burdo teatro de hipocresías cruzadas.
El escándalo cobró un nuevo impulso tras la reciente aparición pública de Iovanovich en el portal RealPolitik. Conducida por el periodista «todoterreno» Facundo Pereyra, la entrevista fue utilizada como una plataforma de relanzamiento de imagen, pintando a la funcionaria como una dirigente «de síntesis», hacedora de consensos y piloto de tormentas dialoguista en un contexto de alta tensión social.
Sin embargo, el reportaje se transformó en un grosero ejercicio de complacencia: el entrevistador omitió realizar una sola pregunta incómoda sobre el expediente de demolición, el conflicto de intereses de su vivienda ilegal o los documentos oficiales ventilados en mayo de 2026, optando por habilitar el micrófono para que Iovanovich tildara al gobierno nacional de "paladines de la moralidad" y "zorros corruptos", al tiempo que hablaba de una "pandemia de Milei" en la región.
La respuesta de la oposición local ante esta estrategia de lavado de imagen no se hizo esperar y fue demoledora. El director de PAMI Berisso, Pablo Swar, rompió el libreto de la cordialidad política y fustigó con dureza a la presidenta del cuerpo legislativo en diálogo con el medio ELCORREOGRÁFICO:
"Desesperadamente, cuando la misma reside en una edificación ilegal dentro de un paisaje protegido, que tiene pedido de demolición de años anteriores, qué increíble la escasa moral para obligar a los vecinos a cumplir con la ley cuando los mismos son los que la corrompen".
Techo de cristal: Iovanovich acusa a Adorni de enriquecimiento basándose en la DDJJ de $627,2 millones de pesos verificada por Chequeado.
Marina del Sur clandestino: La presidenta del HCD vive en un barrio donde la ley provincial 12.704 prohíbe de forma taxativa la residencia permanente.
Motosierra archivada: El complejo habitacional que habita la concejal cuenta con un dictamen de demolición dictado en 2019 que sigue cajoneado.
Periodismo de felpudo: Denuncian que las últimas entrevistas a la funcionaria operan como gestión de imagen, ocultando las pruebas de mayo de 2026.
Furia opositora: Pablo Swar (PAMI) denunció la "escasa moral" del oficialismo local para exigirle a los vecinos el cumplimiento de las ordenanzas.