La permanencia de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete se tornó insostenible para el núcleo duro de la Casa Rosada.
La propia secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabeza el operativo de evacuación diplomática para el funcionario, salpicado por el avance de la causa penal que timonea el juez Ariel Lijo. El plan es otorgarle un exilio dorado lejos de los tribunales de Comodoro Py.
La urgencia del Poder Ejecutivo responde a un movimiento sísmico que se gesta en el Senado de la Nación. Lejos de convalidar una salida elegante, los bloques de la oposición dialoguista y dura unificaron criterios y están contando los votos para remover a Adorni mediante una moción de censura.
Se trata de un mecanismo institucional de destitución que no registra un solo antecedente en el país desde que la figura del Jefe de Gabinete fue creada en la reforma constitucional de 1994. El oficialismo busca evitar una humillación política total.
El encargado de diagramar la hoja de ruta de la rendición fue el actual canciller, Pablo Quirno, quien no oculta sus deseos de mudarse a las oficinas del primer piso de Balcarce 50 para asumir la conducción del funcionariado.
Con el aval explícito de "El Jefe", Quirno mandó a confeccionar un listado de delegaciones diplomáticas libres para ubicar a Adorni "en comisión". Este artilugio administrativo permite el nombramiento directo por decreto de Javier Milei. De esta manera, el Vocero estrella esquiva tener que someter su pliego a la aprobación del Senado.
El menú original de destinos incluía a Italia —vacante tras la salida de Marcelo Giusto—, México y Chile, una plaza que le permitía al Presidente limpiar de la estructura al exgobernador macrista Jorge Faurie. Sin embargo, en el piso 13 del Palacio San Martín, la opción que ganó fuerza arrolladora es la del Consulado de Miami.
"Para desplazar a Marcelo Gilardoni y nombrar a Adorni solo se necesita un decreto con las firmas de Milei y Quirno", confiaron fuentes de la Cancillería. Adorni estiró la respuesta argumentando que "debe consultarlo con su familia".
La inminente diáspora de Adorni y el ascenso de Quirno desataron una feroz interna entre los diplomáticos que ya se relamen por el manejo de las Relaciones Exteriores.
Dos nombres pesados de la estructura del Poder Ejecutivo picaron en punta para heredar el sillón ministerial: Alec Oxenford, actual embajador en Washington, e Ian Sielecki, el joven representante argentino en París.
Ambos despliegan sus influencias en el entorno presidencial para quedarse con el control del comercio exterior argentino.
Quien pretendió subirse a la consideración general pero chocó contra el veto absoluto de la mesa chica fue el polémico diputado Fernando Iglesias.
El actual representante en Bruselas deslizó sus intenciones de regresar de manera urgente a Buenos Aires, desesperado por haber quedado completamente marginado de la agenda mediática y los paneles de televisión.
"Una cosa es una embajada y otra es ser canciller, eso son las ligas mayores", dictaminaron cerca de Quirno, sepultando las aspiraciones del legislador del PRO. La retirada de Adorni acelera el canibalismo político en las filas oficialistas.
Moción histórica: El Senado reúne masa crítica para destituir a Manuel Adorni por primera vez en la historia constitucional argentina.
Destino Miami: Karina Milei promueve un decreto directo para ubicarlo como cónsul general en Estados Unidos y blindarlo de la citación legislativa.
Quirno al acecho: El actual Canciller acelera los papeles del traslado con el objetivo de quedarse con la Jefatura de Gabinete.
Nombramiento express: La designación en el consulado no requiere del aval del acuerdo parlamentario, a diferencia de una embajada tradicional.
Disputa sucesoria: Los embajadores Alec Oxenford (Washington) e Ian Sielecki (París) abrieron el fuego cruzado para quedarse con el control exterior.