miércoles 17 de junio de 2026 - Edición Nº5583

Política | 17 Jun

El negocio de la inclusión es una farsa

Iran duerme en México: la FIFA de Infantino entrega el Mundial 2026 a los caprichos geopolíticos de Estados Unidos

13:02 |En esta nota te contamos la vergonzosa odisea del seleccionado de Irán, sometido al maltrato migratorio de Washington ante la complicidad absoluta de la corporación del fútbol. Entre la negación de visas, la expulsión nocturna del territorio estadounidense y la obligación de concentrar en Tijuana para jugar en Los Ángeles, la Copa del Mundo desnudó su cara más oscura: un negocio billonario donde los derechos humanos y el juego limpio son pisoteados por el dueño de casa.


El relato oficial con el que la FIFA promocionó el Mundial 2026 como el torneo de la "unidad, la paz y la inclusión" se desintegró por completo en la frontera norte de México. La pelota, una vez más, quedó manchada por los intereses de la política internacional y la sumisión de la casta que conduce el fútbol global.

El seleccionado de Irán se convirtió formalmente en la delegación más maltratada, discriminada y vejada en la historia de la competencia, operando prácticamente bajo condiciones de refugiados políticos en pleno certamen ecuménico. La FIFA de Gianni Infantino transformó la Copa del Mundo en un negocio selectivo para complacer a la Casa Blanca.

La gravedad de la situación fue expuesta de manera descarnada por el entrenador del combinado persa, Amir Ghalenoei, luego de que su equipo lograra un heroico empate ante Nueva Zelanda en California. “Somos la selección más oprimida de la historia”, disparó el director técnico, visiblemente quebrado por un destrato institucional que no registra precedentes en el deporte moderno.

El gobierno de Estados Unidos, utilizando su rol de coorganizador como un garrote diplomático, apenas le permitió al plantel asiático pisar suelo estadounidense 48 horas antes de su debut, negándoles el tiempo mínimo de adaptación y vulnerando el principio de deportividad. El Fair Play fue sacrificado en el altar de la geopolítica norteamericana.


El exilio forzado en Tijuana y el calvario fronterizo


La xenofobia burocrática del gobierno norteamericano obligó a los futbolistas iraníes a montar su búnker operativo del otro lado del muro, en la ciudad mexicana de Tijuana. Washington les rechazó la estadía permanente y cualquier garantía básica de seguridad en su territorio.

Las miserias de los anfitriones alcanzaron ribetes insólitos: le rebotaron los visados a casi todo el cuerpo técnico, médicos y asistentes, dejando a los jugadores completamente desamparados. Incluso se le prohibió el ingreso a los fotógrafos oficiales de la federación iraní.

Las estrellas del equipo, como el delantero Mehdi Taremi, disputan el torneo sin saber si las autoridades migratorias les permitirán jugar el próximo partido.

El cronograma logístico al que son sometidos los deportistas roza la tortura física. Inmediatamente después de finalizar sus compromisos en el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles, las fuerzas de seguridad norteamericanas obligan al plantel a armar las valijas de urgencia. "Literalmente los echan del país de madrugada, forzándolos a cruzar la frontera hacia México sin permitirles realizar una mínima sesión de recuperación física", confirmaron fuentes de la delegación.

Mientras los combinados de las potencias de Occidente se trasladan en vuelos chárter privados y se hospedan en complejos de máxima categoría, los futbolistas de Irán sobreviven un calvario de aduanas, rutas nocturnas y desgaste extremo. El fixture fue diseñado como una herramienta de asfixia y eliminación.


La complicidad de los burócratas de Zurich


Ante este atropello flagrante a los propios estatutos de la competición, la actitud de la FIFA es de un cinismo exasperante. El presidente de la entidad, Gianni Infantino, se pasea con total liviandad por los palcos VIP de los estadios estadounidenses, estrechando manos de corporaciones multinacionales mientras permite que el dueño de casa pisotee los derechos de una federación afiliada.

La supuesta neutralidad del deporte es una mentira conveniente: la cúpula del fútbol mira hacia el costado porque el mercado norteamericano representa la mayor fuente de ingresos por derechos de televisión y sponsoreo de la historia. Para la corporación FIFA, los dólares de Meta, Coca-Cola y el gobierno yanqui valen más que la dignidad de los deportistas.

Este escándalo marca un punto de no retorno para la credibilidad del fútbol profesional. La utilización del deporte como un mecanismo de castigo ideológico y hostigamiento fronterizo cuenta con la firma y el sello de la dirigencia de Zurich.

El caso de Irán demuestra que en el orden mundial que promueve la FIFA, las reglas cambian según la nacionalidad del pasaporte.

Si el país organizador posee el poder económico y militar, las leyes del juego se suspenden y la pelota se dobla para el lado de los opresores. El Mundial 2026 ya quedó consagrado como el campeonato de la vergüenza y el sometimiento.


Las claves del boicot de la FIFA y EE.UU. contra Irán

  • Paria internacional: La selección de Irán padece el peor maltrato humanitario y deportivo de la historia de los mundiales por presiones de Washington.

  • Exilio en México: El gobierno estadounidense les negó la estadía por seguridad, obligando al plantel a dormir en Tijuana y viajar de madrugada.

  • Burocracia enemiga: El Departamento de Estado de EE.UU. boicoteó al equipo rechazando las visas de la comitiva técnica y los médicos del plantel.

  • Silencio cómplice: Gianni Infantino y la cúpula de la FIFA avalan las violaciones al reglamento deportivo para proteger el negocio de la pauta norteamericana.

  • Desgaste físico: Los jugadores son obligados a abandonar el territorio estadounidense apenas terminan los partidos, arruinando sus procesos de regeneración.

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