Mientras el gobierno nacional le da la espalda a los productores y paraliza la obra pública en todo el país, en la capital bonaerense la gestión no se detiene. El intendente Julio Alak demostró fuertes reflejos políticos al concretar una reunión clave con el embajador de la República Popular China, Wang Wei . El objetivo de este encuentro de alto nivel es conformar una mesa de trabajo sólida para promover la actividad productiva y traer inversiones reales a nuestra región.
La cumbre diplomática apunta directamente a potenciar el corazón agropecuario de la ciudad. El jefe comunal busca multiplicar el agregado de valor en el inmenso cordón frutihortícola platense, reconocido unánimemente como el mayor y más importante de la geografía argentina. La misión principal de esta audaz política de Estado es frenar una sangría que duele: lograr rescatar y comercializar las más de 10 mil toneladas de hortalizas que hoy se desperdician cada año.
Infraestructura de primer nivel
Entre los proyectos más ambiciosos que el municipio puso sobre la mesa para captar el financiamiento asiático, se destaca la inminente construcción de una imponente planta de frío. Semejante obra de infraestructura le cambiaría la vida a los quinteros para siempre. Permitirá conservar los delicados productos de la tierra, ampliar drásticamente los tiempos de comercialización y valorizar los cultivos mediante novedosas utilizaciones industriales.
Toda esta agenda de vinculación internacional demuestra que hay otra forma de administrar los recursos del Estado. Lejos del show mediático y los recortes salvajes que se festejan en los pasillos de Balcarce 50, el municipio platense teje puentes directos con las potencias del mundo. El foco está puesto en fortalecer la cooperación mutua, cuidar el trabajo local y generar soluciones de fondo para que la economía regional vuelva a despegar.
