El relato del exclusivo "resort" de lujo se cae a pedazos cuando empezás a rascar un poco la superficie. Allá por 2023, Mark Zuckerberg peló la billetera y se patinó la friolera de 270 millones de dólares para adueñarse del Ko‘olau Ranch, una monumental extensión de tierra en la paradisíaca isla de Hawái. Al mejor estilo de la vieja SIDE, los obreros que pisaron el lugar tuvieron que firmar estrictos contratos de confidencialidad para no abrir la boca. Las obras avanzaron lejos de los curiosos, pero con el tiempo la mugre empezó a filtrarse y dejó en evidencia que el muchacho no está armando un parador para tomar daikiris en la playa.
Lo que verdaderamente se esconde bajo tierra es un delirio digno de una película de ciencia ficción. No armaron una piecita del pánico por si entran a robar; construyeron un inmenso búnker subterráneo diseñado para sobrevivir meses de aislamiento. El complejo cuenta con pesadas puertas antiexplosión, sistemas de energía propios y una infraestructura de soporte totalmente independiente. Arriba, en la superficie, la paranoia sigue intacta: levantaron una red de viviendas elevadas entre los árboles, camufladas y equipadas a todo trapo con control climático.
El arca de Noé de Silicon Valley
La bajada de línea de "Zuck" es simple y directa: cortar la dependencia del exterior de cuajo. Por eso, esta fortaleza vip tiene su propio esquema de producción de alimentos con ganado, cultivos a gran escala y enormes invernaderos. Obviamente, semejante propiedad está vigilada por un operativo de seguridad que haría sonrojar al Pentágono. Todo el perímetro está plagado de cámaras con reconocimiento facial, sensores de movimiento y un centro de control centralizado que no deja un solo punto ciego. Más que una finca para vacacionar, es una mini ciudad lista para seguir operando cuando el resto del planeta se vaya al tacho.
Pero lo que hiela la sangre es que el capo de Facebook no es el único con estos miedos apocalípticos. Las figuritas más pesadas de Silicon Valley, como Sam Altman, Peter Thiel y Reid Hoffman, también andan con el mismo discurso de supervivencia y gastan fortunas en planes de contingencia. Esta gente conforma la nueva casta digital y maneja el monopolio global de los datos, la información y la inteligencia artificial. La pregunta que queda picando, y que ningún billonario te va a contestar, es inevitable: con todo ese poder de análisis en sus manos, ¿qué futuro aterrador están viendo en sus pantallas que al ciudadano de a pie se le oculta?
- El fundador de Meta gastó 270 millones de dólares en Hawái para construir un complejo autosuficiente y bajo total hermetismo.
- La propiedad esconde un búnker subterráneo con puertas antiexplosión, energía independiente, ganadería y un sistema de vigilancia con reconocimiento facial.
- Zuckerberg no es el único: otros capos tecnológicos de Silicon Valley están comprando refugios, lo que enciende las alarmas sobre un posible colapso global.