El rey del comercio electrónico se creyó intocable, pero los burócratas del monopolio del juego le marcaron la cancha de un plumazo. Resulta que a Marcos Galperín se le ocurrió la brillante idea de armar un clásico Prode mundialista camuflado en su popular billetera virtual.
La jugadita ya juntó a más de 2,3 millones de usuarios sedientos de apuestas y promete entregar hasta 50 lucas verdes en premios. Obviamente, semejante movimiento de plata encendió todas las alarmas en el sector público.
Los popes de la Asociación de Loterías Estatales de Argentina (ALEA) pegaron el grito en el cielo al ver que la empresa del magnate operaba como una casa de apuestas sin poner un solo peso por la habilitación correspondiente.
Las autoridades territoriales le sacaron tarjeta amarilla y amenazaron directamente con clavarle una denuncia por violar el artículo 301 bis del Código Penal. Básicamente, lo acusan de regentear una cueva lúdica desde la comodidad del teléfono celular.
Desde las lujosas oficinas de la aplicación intentaron vender el buzón de que solamente ofrecen una "herramienta tecnológica" para que los amigos anoten resultados.
El viejo y conocido truco de no hacerse cargo del desastre. Afirman que ellos no tocan el dinero de las apuestas internas, pero la realidad funcional del sistema huele a captación de juego clandestino a kilómetros de distancia.
Sin embargo, tras recibir una intimación fulminante con un ultimátum de 48 horas, la plataforma no tuvo más remedio que recular y meter cambios cosméticos urgentes.
Ida Magdalena López, la mandamás de ALEA y representante de Casinos de Mendoza, charló amablemente con la cúpula de la empresa para que disimularan el chanchullo. Reforzaron los términos de uso para que todo pase como una simple movida social inofensiva y gratuita.
Queda clarísimo que cuando hay billetes pesados sobre la mesa, los muchachos del Estado y los pulpos tecnológicos terminan sacándose los ojos.
El unicornio argentino quiso embarrar la cancha autopercibiéndose legal, pero a la casta del juego no le tiembla el pulso si no logra morder su tajada.
Habrá que ver si el maquillaje aguanta hasta que termine la Copa del Mundo o si la disputa termina con desfiles por los fríos pasillos de Tribunales.
- ALEA acusó a la billetera virtual de operar un juego de azar ilegal con su "Fixture 2026" y amenazó con avanzar penalmente.
- La aplicación suma más de dos millones de apostadores y sortea hasta 50 mil dólares sin poseer habilitación oficial de las provincias.
- Tras la violenta intimación del Estado, la empresa debió maquillar la herramienta para fingir que es apenas un entretenimiento gratuito sin fines de lucro.