El afán del oficialismo por consolidar un relato de reactivación económica basado en planillas de Excel volvió a cruzar las fronteras de la racionalidad.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se sentó en los estudios de la prestigiosa cadena internacional Bloomberg con el objetivo de vender el supuesto éxito de las reformas libertarias a los grandes capitales extranjeros.
Sin embargo, en medio de su alocución sobre los beneficios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el funcionario derrapó de forma grosera al lanzar un pronóstico demográfico verdaderamente delirante: aseguró que el Gobierno espera un éxodo masivo de millones de trabajadores hacia el interior profundo del país, proyectando flujos poblacionales hacia provincias mineras y petroleras que, en la realidad, carecen de la infraestructura más básica para absorber semejante marea humana.
Frente a las cámaras y los micrófonos internacionales, el ideólogo del mega DNU y de la flexibilización normativa expuso un mapa de la Argentina que pareció extraído de un videojuego de simulación.
Sin inmutarse, Sturzenegger detalló que el programa de reformas estructurales generará un desplazamiento laboral sin precedentes: vaticinó el traslado de 1.500.000 personas hacia Neuquén (atraídas por el yacimiento Vaca Muerta), 1.000.000 hacia Catamarca, 800.000 hacia Jujuy y otras 800.000 con destino a San Juan.
El nivel de exageración fue de tal magnitud que los analistas del sector privado y los propios socios políticos de La Libertad Avanza tuvieron que llamarse a silencio para evitar quedar pegados a lo que técnicamente constituye un disparate estadístico.
Para mensurar el tamaño del absurdo basta con contrastar el Excel oficial con los datos censales reales: la provincia de Catamarca, por ejemplo, cuenta actualmente con una población estimada en apenas 430.000 habitantes.
El plan migratorio de Sturzenegger implica, en términos prácticos, triplicar la población catamarqueña de la noche a la mañana, ignorando por completo los límites físicos, habitacionales y de recursos hídricos de la región del NOA.
La puesta en escena de Federico Sturzenegger en Bloomberg desnuda la faceta más peligrosa del management tecnocrático que conduce los destinos económicos de la Argentina: la desconexión absoluta con la realidad socioterritorial. Venderle a los fondos de inversión de Wall Street un éxodo masivo de millones de personas hacia los yacimientos de litio y de petróleo como si se tratara de la conquista del Lejano Oeste norteamericano es una muestra de irresponsabilidad institucional.
Mientras el Conurbano bonaerense y los cordones industriales padecen una recesión severa provocada por el desplome del consumo interno, la Casa Rosada prefiere edificar un relato de ciencia ficción minera. No se puede poblar un territorio a fuerza de decretos de desregulación; el millón de almas que Sturzenegger pretende enviar a los salares de Catamarca requeriría de escuelas, hospitales, redes de agua potable y tendidos eléctricos que el propio programa de déficit cero ha paralizado por completo.
El RIGI puede atraer capitales intensivos, pero el humo demográfico for export solo deteriora la credibilidad de un gobierno que empieza a confundir sus proyecciones de pizarrón con la geografía real del país.
La jugada de proyectar un boom de empleo de magnitudes bíblicas es la nueva estrategia de Balcarce 50 para disimular las alarmantes planillas de desempleo urbano y la pérdida sistemática de puestos de trabajo en el sector de la construcción y la industria manufacturera.
Al amparo del discurso de la "libre movilidad de los factores", el sturzeneggerismo asume de manera lineal que un desocupado de Berisso o La Matanza puede empaquetar sus pertenencias y reconvertirse instantáneamente en un operario de alta especialización en la Puna o en la Cordillera de los Andes.
La pregunta que el funcionariado nacional evitó responder durante toda la semana posterior a la entrevista es dónde planean alojar a las oleadas de migrantes internos.
Sin planes de vivienda estatales y con los municipios del interior ya desbordados por la demanda de servicios públicos elementales, la fantasía corporativa se choca de frente con el riesgo latente de generar asentamientos informales de altísima precariedad al costado de las grandes explotaciones multinacionales.
La vieja política de maquillar la crisis mediante la invención de futuros dorados goza de excelente salud, ahora respaldada por la terminología de la eficiencia de mercado.
Humo en Wall Street: Sturzenegger utilizó la pantalla de Bloomberg para sobredimensionar el impacto migratorio de las inversiones privadas.
Catamarca multiplicada: La proyección oficial estipula mudar a un millón de personas a un territorio con menos de medio millón de residentes.
El imán del RIGI: El oficialismo pretende que el régimen de grandes inversiones solucionará por arte de magia el desempleo estructural.
Falta de infraestructura: El plan omite por completo la parálisis de la obra pública, vital para dotar de servicios a los supuestos nuevos destinos.
Silencio de los aliados: Dirigentes provinciales de la oposición dialoguista prefirieron no emitir opinión ante la inconsistencia de los datos presentados.