El nivel de asombro no tiene techo en la política criolla y parece que a algunos dirigentes les pega mal el aire de la cordillera. Resulta que al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se le subieron los humos de conquistador y mandó un insólito proyecto a su Legislatura para reclamar formalmente tierras que le pertenecen históricamente a San Juan.
Como si el país no tuviera problemas reales con la economía estallada, el mandatario busca alterar el mapa cuyano a puro decretazo local.
Del otro lado de la frontera, la respuesta no se hizo esperar y salieron con los botines de punta a frenar la patriada. Las autoridades sanjuaninas le marcaron la cancha sin titubear y dejaron en claro a su gente que la jurisdicción provincial no se negocia ni en un juego de TEG.
Para colmo de males, expusieron la brutal ignorancia jurídica de la jugada riojana: ninguna provincia puede cambiar sus límites de forma unilateral sancionando una ley propia. La Constitución Nacional es clarita al respecto, pero parece que en La Rioja se la llevaron a marzo.

"Los límites rigen hace 57 años y el propio Congreso confirmó su vigencia en 2014", le recordaron desde la gestión vecina, sepultando cualquier debate histórico.
Lo que verdaderamente esconde esta movida limítrofe es la gula política por adueñarse de recursos estratégicos y de joyas turísticas invaluables como el mítico Parque Provincial Ischigualasto.
Ante la caradurez de querer correr los mojones con una birome militante, San Juan hizo un contundente llamado a todas sus fuerzas políticas para cerrar filas, evitar las grietas y bancar los trapos unidos.
Con la ley en la mano, respeto pero con muchísima firmeza, le bajaron el pulgar al manotazo de ahogado de un Quintela que evidentemente necesita inventar un enemigo externo para disimular el descalabro financiero de su gestión. *
Ricardo Quintela envió un delirante proyecto a la Legislatura riojana para anexarse tierras que pertenecen a San Juan.
Desde el gobierno sanjuanino lo fulminaron: le recordaron que los límites llevan 57 años vigentes, fueron ratificados por el Congreso y no se pueden cambiar por capricho.
Convocaron a toda la oposición a unirse para defender los recursos naturales y la soberanía sobre el emblemático Parque Ischigualasto.