Los datos son lapidarios y no dejan margen para la interpretación optimista. La Provincia de Buenos Aires encabeza el ranking de la caída con 6.211 empleadores menos, seguida de cerca por Córdoba con 4.398, CABA con 3.478 y Santa Fe con 3.035 firmas que bajaron sus persianas definitivamente.
La combinación de una apertura comercial desenfrenada con una retracción violenta de la demanda interna, producto de la licuación del poder adquisitivo, está asfixiando a las empresas nacionales.
El entramado industrial, que debería ser el motor del país, hoy se reduce a escombros bajo una política que prioriza el desguace.
Mientras el Gobierno intenta vender el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y su versión ampliada, el "Super RIGI", como la salvación nacional, la letra chica revela una carencia absoluta de política para fomentar el desarrollo de proveedores locales. El entramado pyme queda fuera de juego ante una normativa que solo busca beneficiar al capital extranjero.
La exigencia del 20% de proveedores locales en el RIGI es, en términos técnicos, una trampa: ese porcentaje se cubre casi íntegramente con la obra civil básica del proyecto, dejando de lado cualquier integración tecnológica o industrial de valor agregado.
En el "Super RIGI", la situación es aún más gravosa, ya que directamente no existe obligación alguna de recurrir a la industria nacional.

La situación social y económica que enfrentan los pequeños y medianos empresarios es límite. Sin protección frente a los productos importados y con una clientela que apenas llega a fin de mes, la supervivencia se volvió una quimera.
Mientras se celebra la estabilidad macroeconómica en los papeles, la economía real muestra un país que se achica. La desindustrialización no es una fatalidad climática, sino el resultado directo de decisiones políticas que han decidido darle la espalda al trabajo argentino.
- Neuquén es la única provincia que logra sostenerse.
- Las provincias que conforman el corazón productivo nacional pierden miles de empleadores mes a mes.
- El RIGI y el Super RIGI fallan al no integrar a las pymes en la cadena de valor, marginando el desarrollo nacional.
- La combinación de apertura importadora y crisis de consumo interno es el combo letal para las empresas locales.