Las encuestas no mienten y la calle pasa factura sin piedad. Una reciente medición nacional de la consultora Trends acaba de confirmar con números lo que en el barro político ya es un secreto a voces: a Máximo Kirchner no le da la nafta para encabezar una boleta sin hundir el barco.
El heredero del joystick K se colgó la medalla de oro al rechazo electoral, logrando que un lapidario 65% de los encuestados asegure que "nunca lo votaría".
Es radiactividad pura frente a las urnas, dejando en clarísima evidencia que portar el apellido ilustre ya no alcanza para vender espejitos de colores y que la estructura camporista espanta muchísimos más votos de los que tracciona (apenas logra un mísero 9% de voto seguro).
Pero la radiografía del humor social no se quedó ahí, repartió palazos para la vereda de enfrente y dejó un escenario sumamente fragmentado.
El presidente Javier Milei ostenta un nivel de rechazo altísimo (57%), pero a diferencia del resto de la casta, tiene un piso recubierto de amianto: anota el mejor "voto seguro" de la tabla con un robusto 29%. Su núcleo duro lo sigue bancando a ciegas, demostrando que el relato de la motosierra todavía seduce y fanatiza a casi un tercio del padrón.
Por su parte, el que se sigue cayendo a pedazos es Mauricio Macri. El líder amarillo empata con el libertario en el 57% de rechazo absoluto, pero su voto duro se desplomó a un tristísimo 10%. Le quedó inmenso el caramelo de armador en las sombras.
En el rincón de la oposición peronista, el único que parece poder caminar la calle sin que lo escupan es Axel Kicillof. El gobernador bonaerense saca chapa y ostenta el techo electoral más alto de toda la tabla: combinando a sus fanáticos del voto seguro (26%) y a los que "podrían votarlo" (21%), alcanza un potencial apoyo del 47%.
Mientras Máximo ahuyenta hasta a los propios aliados, Axel se corta solo y se perfila como el único salvavidas matemático del espacio. El escuadrón de los magullados se completa con Patricia Bullrich (55% de rechazo) y el piquetero Juan Grabois (54%), dejando en claro que en esta Argentina polarizada, los extremos generan urticaria en la gran mayoría del electorado.

- Radiactividad pura: Máximo Kirchner lidera cómodamente el ranking del espanto. El 65% del país afirma que jamás pondría su boleta en la urna, confirmando su nula tracción fuera de la militancia rentada.
- Piso de titanio: A pesar de los ruidos económicos, Javier Milei conserva a sus talibanes y se lleva el mejor voto seguro de la tabla con un 29%.
- El salvavidas del PJ: Axel Kicillof mira a todos desde arriba cuando se habla de potencial. Sumando su voto duro y su voto probable, rasguña el 47% y le marca la cancha a toda la interna peronista.
- Jubilación anticipada: Mauricio Macri no arranca. Su imagen negativa es altísima, pero su núcleo de apoyo incondicional quedó marchito en un magro 10%.
