La matriz de encubrimiento en la provincia de Buenos Aires acaba de sumar un capítulo tan bizarro que no entraría ni en un guión de Netflix. Cuando pensábamos que el escándalo del yate en Marbella, las carteras de diseño y los vínculos oscuros con el juego eran el pico máximo del descaro de Martín Insaurralde, la Justicia federal nos vuelve a atender de parados nomás.
Resulta que la causa que investiga el fenomenal enriquecimiento ilícito del ex barón del conurbano duerme el sueño de los justos. Y el letargo no es casualidad: el mostrador de los tribunales está atendido por su propia familia.
El dato que hace hervir la sangre y amerita un jury urgente tiene nombre y apellido: Liana Alejandra Toledo. Se trata nada menos que de la primera esposa del ex funcionario y madre de las "bendiciones" que hoy le manejan el cuestionado imperio empresarial.
Esta señora no es una simple empleada de maestranza; mueve los hilos y los expedientes en el mismísimo lugar que tiene que investigar el saqueo perpetrado por el padre de sus herederos. Así como lo leés. El zorro metido adentro del gallinero, cuidando que nadie toque la que se llevaron en pala durante años.
Para embarrar la cancha hasta el fondo, Toledo reporta directamente al juez Federico Villena. ¿Te suena? Es el magistrado que ya viene con el boleto picado y que fue reiteradamente señalado para ser apartado de la investigación por ser un histórico "amigote" del delincuente de turno.
Es un ecosistema opaco donde jueces y acusados comparten la misma mesa. Con este nivel de endogamia judicial, esperar que la causa avance es directamente una tomada de pelo a la sociedad. Le queda enorme el caramelo a una Justicia que funciona como el patio trasero de los negocios del poder.
Lo que tenés que saber sobre el feudo judicial de Lomas:
El topo familiar: Liana Alejandra Toledo, primera esposa de Insaurralde, opera desde adentro del juzgado federal que tramita la megacausa por corrupción y lavado contra su ex marido.
Negocios de sangre: Los hijos en común que tienen Toledo e Insaurralde son precisamente los testaferros operativos encargados de administrar el polémico entramado de empresas del dirigente.
El juez amigote: El magistrado a cargo del despacho es Federico Villena, quien zafó de ser apartado pese a las denuncias por sus aceitados vínculos de amistad con el acusado.
Impunidad garantizada: Con la familia manejando los papeles y los amigos firmando las resoluciones, la causa está completamente freezada. Jury de enjuiciamiento y todos presos, o el sistema no sirve para nada.