El bloque de diputados nacionales de La Libertad Avanza se transformó en un verdadero polvorín a cielo abierto, donde la lealtad hacia los funcionarios cuestionados cotiza a la baja.
Aprovechando que el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, se encuentra fuera del país en un viaje protocolar por Israel, la conducción interna de la bancada se le fue completamente de las manos al cordobés Gabriel Bornoroni.
A solo cuatro días de que la oposición active la guillotina institucional de la moción de censura en el recinto, la tropa oficialista realizó un diagnóstico crudísimo: nadie está dispuesto a inmolarse en las pantallas de televisión para defender el meteórico enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni, causa que avanza a paso firme en el despacho del juez Ariel Lijo.
Ante el vacío generalizado y el silencio de radio de los legisladores, la diputada y exmaquilladora presidencial, Lilia Lemoine, decidió autoproclamarse comisaria política del espacio.
Con el cuchillo entre los dientes, Lemoine inició un agresivo patrullaje virtual y presencial, monitoreando las grillas de los canales de noticias y las redes sociales para detectar a aquellos compañeros de bloque que se esconden para no poner la cara por el Jefe de Gabinete.
“Es una locura, hasta hace una semana nadie podía dar notas sin pedir permiso y ahora nos obligan a salir a mentir”, protestó un diputado raso del oficialismo, evidenciando el malestar por los modales de la legisladora.
En los pasillos del Palacio Legislativo se comenta que Lemoine anda a los gritos advirtiendo que su cruzada mediática es un pedido explícito de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La consigna que transmite la ex cosplayer es tan clara como extorsiva: "El Jefe" está tomando lista para ver quién muestra fidelidad absoluta y quién prefiere soltarle la mano al vocero en su peor hora.
Sin embargo, las advertencias ya generan una urticaria insalvable entre varios miembros de la bancada violeta, quienes se resisten a quedar pegados a los escándalos de corrupción de los hermanos Adorni, los fajos de dólares termosellados y los flippers de lujo importados. El temor a perder capital político propio paraliza al bloque.
Mientras la interna hierve, la oposición avanza a paso firme en la recolección de voluntades. Las huestes de la izquierda y el bloque de los cívicos ya acarician los 121 diputados sentados en sus bancas y confían en que las negociaciones de las próximas horas les permitirán alcanzar los 129 mágicos para habilitar el tratamiento de la moción de censura.
El nerviosismo libertario quedó expuesto en las últimas horas cuando, en lugar de tejer acuerdos parlamentarios, el bloque se dedicó a filmar un bizarro video con estéticas mundialistas pateando pelotas imaginarias para las redes sociales, una movida que fue calificada de "papelonera" por sus propios asesores.
Lo que terminó de desatar el pánico en los despachos de Balcarce 50 fue el durísimo mensaje que los bloques aliados de la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO le hicieron llegar a la Casa Rosada.
Las conducciones de las bancadas dialoguistas notificaron que no están dispuestas a pagar el costo político del blindaje a un funcionario sospechado de evasión fiscal y triangulación de contratos en countries de lujo. El ultimátum es definitivo: si Javier Milei no le pide la renuncia a Manuel Adorni durante el fin de semana, la oposición aliada le vaciará el recinto el próximo miércoles.
De cumplirse la advertencia de los socios parlamentarios, la caída del Jefe de Gabinete se instrumentará de la peor manera posible para las finanzas del oficialismo.
Los bloques opositores unificarán fuerzas para dar quórum y votar en el recinto la ley que regula el pago a los holdouts, una normativa que el Palacio de Hacienda considera letal para el programa macroeconómico. El Poder Ejecutivo quedó contra las cuerdas y enfrenta una encrucijada destructiva: o entrega la cabeza de su vocero estrella de manera inmediata, o se queda sin herramientas legales para gestionar la economía argentina.
Comisaria en acción: Lilia Lemoine amenaza a los diputados de su propio bloque para obligarlos a defender públicamente a Manuel Adorni.
Anarquía violeta: La ausencia de Martín Menem debilitó la conducción de Gabriel Bornoroni y profundizó las divisiones internas en la bancada.
La lista de Karina: Lemoine asegura que Karina Milei audita personalmente a los legisladores para castigar a los que no muestren lealtad con el ministro.
Número mágico: La oposición consolida 121 bancas y se encuentra a un paso de los 129 legisladores necesarios para activar la destitución.
Chantaje parlamentario: El PRO y la UCR exigen la renuncia de Adorni a cambio de no votarle al Gobierno la ley de pago a los holdouts.