La relación entre el IOMA y los médicos bonaerenses ya no se arregla con una mesa de diálogo; es una verdadera guerra fría que pasó a mayores. Homero Giles, el titular de la obra social provincial, salió con los tapones de punta a embarrar la cancha, acusando a la Agremiación Médica Platense (AMP) de ser una simple intermediaria que "vive de los recursos" del Instituto.
El funcionario, con la soga al cuello por las quejas de los afiliados, pidió a gritos una investigación sobre el manejo de los fondos que, supuestamente, la entidad retendría en perjuicio de los médicos. Una declaración de guerra que cayó como una bomba atómica en una comunidad médica ya harta de las promesas de escritorio.
Desde la AMP, con Gastón Quintans a la cabeza, no se quedaron callados y le respondieron con la misma moneda: calificaron las palabras de Giles de "falsas, maliciosas e irresponsables".
Los médicos no solo niegan el curro, sino que le devuelven la pared recordándole que la deuda que el Instituto tiene con ellos es real y dolorosa. "13 mil pesos no existe hoy", lanzó Quintans sobre lo que paga el IOMA por una consulta, advirtiendo que a este ritmo la rentabilidad se evaporó y muchas especialidades críticas están al borde de la extinción porque a los profesionales no les da la nafta para pagar los insumos y seguir atendiendo. Un combo explosivo: cobrás miseria, cobrás tarde y, encima, te acusan de chorear.
Mientras Giles jura y perjura que las deudas no existen porque "no vencieron los plazos" —una chicana de manual para patear la pelota hacia adelante—, los profesionales denuncian una falta de diálogo absoluta. Intentaron abrir canales para discutir la actualización de honorarios, pero desde el Gobierno bonaerense se cerraron en banda.
El resultado de esta parálisis es un sistema de salud que se desmorona día tras día, dejando a los afiliados con una credencial que sirve para poco y nada. Se tiran denuncias por los medios mientras la salud pública se desangra. ¿Venían a modernizar el sistema o solo están preparando el terreno para el colapso final?
- Denuncias radioactivas: Giles acusó a los médicos platenses de ser intermediarios que lucran con los fondos del Instituto, exigiendo una investigación que huele a carpetazo político.
- Honorarios de hambre: Los médicos denuncian que las prestaciones quedaron desfasadas por la inflación, con consultas que se pagan 13 mil pesos, un valor que no cubre ni los gastos básicos de mantenimiento de un consultorio.
- Deuda o no deuda: El IOMA se refugia en tecnicismos para negar los pagos adeudados, mientras los profesionales aseguran que las demoras son una constante que asfixia la práctica médica.
- Diálogo de sordos: El Ejecutivo bonaerense mantiene la puerta cerrada, negándose a sentar a discutir el funcionamiento de un sistema que está entrando en terapia intensiva.