La rosca peronista en la provincia de Buenos Aires acaba de cruzar un punto de no retorno y los heridos ya se cuentan por docenas. Después del escandaloso cruce en el Senado con Verónica Magario, Sergio Berni y Mario Ishii decidieron patear el tablero y romper relaciones definitivamente con la cúpula que maneja los hilos en la Cámara Alta. El ex ministro de Seguridad se cansó del destrato y salió a marcarle la cancha a un Axel Kicillof que mira azorado cómo le entran por la retaguardia.
Los dos soldados del kirchnerismo duro no se guardaron ningún palazo a la hora de evaluar el rumbo de la actual gestión provincial. Según su cruda visión, el gobernador reniega de sus orígenes y lidera un experimento de izquierda progresista que nada tiene que ver con la doctrina peronista tradicional. Básicamente, lo acusa de haber cambiado la marcha y el bombo por un manual de sociología de la UBA, rodeándose de un séquito de militantes universitarios que no pisan el barro del conurbano ni por casualidad.
Para colmo de males, en el Instituto Patria anotaron cada uno de los desaires del mandatario. Berni le facturó sin anestesia la falta absoluta de gestos políticos hacia Cristina Kirchner y la insólita decisión de cobijar al "albertismo residual" en los despachos bonaerenses. Para el ex funcionario, le queda grande el caramelo de la conducción a un dirigente que prefiere reciclar funcionarios fracasados antes que bancar a la jefa histórica del espacio.
En el Instituto Patria piensan en la siguiente fórmula:
Máximo Kirchner: Presidente.
Sergio Uñac: Vice.
Guillermo Moreno: Ministro de Economía.
Facundo Tignanelli: Gobernador PBA.
Semejante divorcio ideológico y económico tenía que terminar en un ultimátum electoral que dejó a varios pidiendo la hora. Fiel a su estilo de ir al choque, Berni exigió que el kirchnerismo compita con una lista propia y totalmente separada de Kicillof en los próximos comicios. Nada de fingir demencia en una PASO para después abrazarse; la propuesta es ir a las urnas divididos y que los votos separen a los leales de los infiltrados.
Como frutilla del postre de esta carnicería política, Berni lo atendió de parado a Axel recordando viejas mañas. Lo invitó amablemente a presentarse por fuera de la estructura del Partido Justicialista, recordándole que en el pasado ya utilizó sellos electorales alternativos cuando le convino. La herida está abierta, la sangre llegó al río y el armado de cara a las próximas elecciones amenaza con dejar al peronismo reducido a cenizas.
🔥Ishii y Berni le rompieron el Senado a Magario y mandaron a Kicillof a crear un partido de zurdos universitarios.#InternaPeronista #Berni #Ishii #Kicillof #PJ pic.twitter.com/KqATjmLKOE
— Primera Página (@PrimeraPaginaOK) June 26, 2026
Esto no es un problema de partidos políticos es una situación social que les compete a todos, nacional y provincial
— Mario Ishii (@ishiiargentina) June 24, 2026
Hoy tuvimos sesión ordinaria luego de 6 meses, pedí la palabra para hablar de la situación social que atraviesa la provincia, pero las disputas políticas no… pic.twitter.com/Ha9xp5Ustj
Lo que tenés que saber sobre la guerra Cristina-Kicillof:
Divorcio ideológico: Berni acusa a Kicillof de armar una secta progre universitaria, olvidándose por completo de las bases del PJ y reciclando a las viudas de Alberto Fernández.
El ninguneo a la Jefa: Le facturan al gobernador su amnesia selectiva y la total falta de lealtad hacia Cristina Kirchner en el peor momento de la interna.
Boleta partida: El ex ministro exige ir con listas separadas, sin PASO, e invita al mandatario a armar su propio sello partidario lejos de la histórica liturgia justicialista.