La sesión en la Comisión de Acuerdos del Senado tuvo la velocidad de un rayo, muy lejos del ritmo parsimonioso que suelen tener estos trámites cuando hay expedientes que realmente incomodan. La jugada fue clara: el pliego de Ibáñez, jefe de la Casa Militar, se escondió entre decenas de nombramientos de jueces para que nadie levantara la perdiz.
Fue una intervención quirúrgica para evitar el debate, porque en el Ministerio de Defensa los pasillos están que arden. No es para menos: sobre la gestión de este general pesan graves acusaciones judiciales por sobreprecios y presuntas coimas del 10% en el mantenimiento y la compra de aeronaves.
Resulta llamativo que, en tiempos donde el oficialismo se llena la boca hablando de "transparencia" y "fin de la casta", la protección a funcionarios cercanos a Karina Milei funcione con tanta eficacia. Mientras la Justicia federal intenta desentrañar el entramado de negociados oscuros en la órbita de la Casa Militar, el Senado le otorga el grado de general de división sin chistar.
En la política argentina, las medallas a veces no se ganan en el campo de batalla, sino en la capacidad de manejar los hilos de la caja y cuidar la espalda de quien realmente manda en Balcarce 50.
Ahora, la pelota caliente se traslada al recinto. La pregunta del millón es si la oposición va a plantar bandera o si la estrategia de "silencio y aprobación" de la comisión se repetirá en la votación final.
Los senadores que suelen ser muy vocales ante cualquier irregularidad parecen haber entrado en un letargo conveniente, ignorando que el ascenso de un militar bajo sospecha judicial deja una marca indeleble en la gestión actual. Parece que, para los libertarios, la motosierra no llega a los cuarteles ni a los despachos donde se manejan los retornos, sino que se reserva solo para los jubilados y la cultura.
El camuflaje legislativo: El pliego fue presentado de forma aislada y escondido entre nombramientos judiciales para evitar cualquier tipo de debate parlamentario.
- El peso de Karina: La protección del militar no nace de una carrera brillante, sino de su posición estratégica como jefe de la Casa Militar y su cercanía absoluta con la secretaria general de la Presidencia.
- El olor a podrido: Existen denuncias judiciales firmes por sobreprecios y retornos del 10% en contratos de mantenimiento de aeronaves que están bajo su órbita de mando.
- El test del Senado: La controversia ahora se traslada al recinto, donde se verá si el respaldo del poder central es suficiente para convalidar un ascenso fuertemente cuestionado por el propio sector de Defensa.