El mandatario provincial, consolidado como el principal aspirante de la oposición para competir contra Javier Milei por la presidencia el año próximo, ordenó acelerar los tiempos para marcarle la cancha de forma definitiva al Instituto Patria.
En el entorno de Kicillof reina el convencimiento de que el kirchnerismo duro lo ha catalogado como el "enemigo" principal, descuidando la confrontación con la Casa Rosada con tal de dinamitar su proyecto de poder nacional.
Los detalles de la ruptura estratégica se pulieron este viernes durante una hermética reunión de la mesa política que responde al Gobernador, nucleada en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un espacio que ya cumplió un año y medio de vida como plataforma de resistencia y construcción territorial.
Según consignó el portal parlamentario.com, el análisis del kicillofismo respecto del reciente acto kirchnerista en Parque Lezama —donde se reclamó por la situación judicial de la expresidenta— fue lapidario: consideran que la cúpula que rodea a Cristina Kirchner ya definió forzar su postulación electoral a pesar de las inhabilitaciones judiciales vigentes, delegando de forma exclusiva la conducción operativa del proceso en manos de Máximo Kirchner.
Para la mesa del MDF, esta jugada esconde una trampa de pinzas. Los estrategas de La Plata evalúan con preocupación que para el núcleo duro del kirchnerismo el verdadero adversario a destruir es el propio Kicillof.
"No se ocupan de Milei; para ellos no existe Milei mientras el Gobierno nacional está destruyendo el trabajo, el empleo y el tejido social", analizan con severidad en las filas bonaerenses.
Frente a este panorama de hostilidad interna, el dictamen de Kicillof a sus leales fue contundente: no desviar el foco en disputas de facciones ni descender al barro discursivo donde busca arrastrarlos La Cámpora, diferenciando la solidaridad ante la situación procesal de Cristina de la aceptación pasiva de un tutelaje político que consideran agotado.
El encuentro del Movimiento Derecho al Futuro funcionó como una fuerte demostración de densidad política, exhibiendo un bloque homogéneo de ministros e intendentes clave de la Primera y Tercera Sección Electoral que sostienen el andamiaje del gobierno provincial. En las sillas principales se sentaron Andrés "Cuervo" Larroque, Carlos Bianco, Jésica Rey, Cristina Álvarez Rodríguez, Gabriel Katopodis, Walter Correa, Alberto Descalzo, Julio Pereyra, Fernando Espinoza (La Matanza) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), entre otros operadores que manejan el pulso del territorio bonaerense.
Durante las deliberaciones se evaluaron de manera sumamente crítica los recientes ruidos internos provocados por los senadores provinciales Mario Ishii y Sergio Berni. La mesa del MDF concluyó de forma unánime que estas apariciones mediáticas solo "pretenden meter a todos en el barro" para licuar la centralidad del Ejecutivo provincial. Kicillof fue tajante ante sus colaboradores: aclaró que la gobernación no tiene un solo minuto que perder en reyertas menores o provocaciones internas de dirigentes satélites del kirchnerismo, ratificando que el único norte político admisible para los meses venideros es la gestión diaria de la provincia y la consolidación de un programa sólido que se perfile como la única alternativa real de gobierno frente al modelo libertario de la Casa Rosada.
Pacto de iguales: Kicillof suppedita cualquier cumbre con la expresidenta a que se respete su investidura e independencia política.
Guerra total al Patria: En La Plata denuncian que La Cámpora prefiere desgastar al Gobernador antes que hacer oposición frente a Milei.
Fórmula Máximo: El kicillofismo interpreta el despliegue de Parque Lezama como el lanzamiento de una candidatura testimonial de CFK.
Liga de resistencia: Ministros de peso e intendentes del Conurbano cerraron filas para apuntalar el proyecto presidencial de cara a 2027.
Gestión vs. Interna: El mandatario provincial descartó sumarse a las polémicas de Berni e Ishii para preservar su perfil institucional.