El exsenador provincial Marcelo Daletto presentó un demoledor informe fiscal titulado ¿Cómo gasta la Provincia?, un minucioso análisis sobre la ejecución presupuestaria del gobierno de Axel Kicillof durante el ejercicio 2025. Los números crudos desnudaron un descalabro financiero inocultable: la provincia de Buenos Aires gastó $36,57 billones frente a una recaudación de $34,51 billones, consolidando un déficit financiero de -$2,06 billones, una cifra equivalente al 6% de los recursos totales del distrito.
Según el informe, este agujero fiscal creció un 4% en términos reales respecto del año anterior y su financiamiento arrastra una severa irregularidad institucional, ya que se cubrió mediante la colocación de nuevo endeudamiento por $2,40 billones y la liquidación de activos financieros propios, ejecutándose sin la autorización de la Legislatura bonaerense.
El análisis pormenorizado del gasto arrojó luz sobre la verdadera variable de ajuste de la administración platense: los trabajadores públicos y los intendentes del territorio. Mientras Kicillof sostiene un discurso de confrontación frontal contra la austeridad de la Casa Rosada, la masa salarial bonaerense cayó un 0,3% real en 2025, sumándose a la estrepitosa licuación del 18,5% sufrida en 2024. De esta manera, el gasto en personal representa apenas el 40,2% del presupuesto, registrando el piso histórico más bajo de los últimos años.
El contraste federal deja al descubierto la profundidad de la tijera local: mientras Buenos Aires perdió contra la inflación por segundo año consecutivo, distritos como la Ciudad de Buenos Aires (+1,5% real), Santa Fe (+5,9%), Córdoba (+12,3%) y Mendoza (+14%) registraron recuperaciones sustanciales en sus haberes, ubicando a Kicillof como el mandatario que más ajustó los ingresos de sus agentes.
A la par de la poda salarial, el gobierno provincial aplicó un torniquete financiero sobre las cajas locales. Con base en los datos oficiales de la Contaduría General, las transferencias totales a los municipios volvieron a caer un 3,2% real durante el último ejercicio, encadenándose al derrumbe del 4,3% que ya se había registrado en 2024.
Finalmente, Daletto desarmó la épica de la infraestructura bonaerense con un dato contundente: de los $1.894.401 millones invertidos en obra pública en 2025, la casi totalidad del monto ($1.897.487 millones) ingresó a las arcas provinciales bajo el concepto del Consenso Fiscal de 2017.
En términos políticos, la totalidad de los asfaltos y las escuelas inauguradas por la actual gestión fueron financiados por la estructura de coparticipación recuperada durante el mandato de María Eugenia Vidal.

El doble discurso del gobernador del ajuste
El exhaustivo informe fiscal presentado por Marcelo Daletto funciona como un baño de realidad estadística que pulveriza por completo el andamiaje discursivo del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Mientras Axel Kicillof se posiciona en el tablero nacional como el abanderado de la resistencia contra los recortes y la defensa de los sectores populares, los números de la Contaduría General demuestran que su administración ejecuta un ajuste ortodoxo, severo y opaco sobre el lomo de sus propios trabajadores y municipios.
Ser el gobernador que más ha erosionado el salario real de sus empleados públicos en comparación con provincias de signos políticos adversos —como Córdoba, Mendoza o Santa Fe— expone una preocupante impericia distributiva y una flagrante hipocresía política. Para peor, financiar este rojo financiero de dos billones de pesos eludiendo el control de la Legislatura provincial y pisoteando los plazos legales de la Ley de Responsabilidad Fiscal constituye un retroceso institucional alarmante.
El colmo del relato kicillofista se sintetiza en la obra pública: la bandera predilecta del mandatario provincial resultó ser un espejismo financiado íntegramente por los recursos federales que la gestión anterior de María Eugenia Vidal le arrancó a la Nación en 2017. Buenos Aires gasta mal, oculta sus balances y se endeuda por izquierda mientras ahoga económicamente a los distritos locales; una receta que tiene mucho más de supervivencia fiscal que de emancipación económica nacional.
Las claves del descalabro fiscal denunciado por Daletto
* Déficit en ascenso: El rojo financiero creció un 4% real interanual, ubicándose en un piso equivalente al 6% de la torta de ingresos.
* Tijera al empleado público: El gasto en personal cayó a su mínima participación histórica, representando solo el 40,2% del presupuesto.
* El salvavidas de la Nación: Los envíos de recursos nacionales crecieron un 2,4% real y sostuvieron el andamiaje del fisco bonaerense.
* Incumplimiento legal: La provincia de Buenos Aires continúa violando el artículo 7 de la Ley N° 25.917 al ocultar las ejecuciones trimestrales.
* Obra pública heredada: La inversión en infraestructura coincidió de forma matemática con las transferencias del Consenso Fiscal.