La carnicería dentro del oficialismo de la Provincia de Buenos Aires ya no respeta códigos ni jerarquías institucionales. El camporismo más purista decidió salir a cazar abiertamente a Axel Kicillof para vaciarle de poder el territorio territorial. Lejos de calmar las aguas, los voceros del cristinismo lanzaron un misil directo al corazón del proyecto presidencial del mandatario provincial.
La frase que hizo estallar los teléfonos en la sede de la gobernación vino de la mano de un soldado leal a Máximo Kirchner. Con una ironía verdaderamente asquerosa, este dirigente aseguró que el Partido Justicialista porteño lo va a ir a buscar para que sea el candidato en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un destierro político en toda regla para sacarlo de la cancha grande y debilitar su figura nacional.
El mensaje mafioso tiene una traducción muy clara en el barro de la rosca electoral cotidiana. La Cámpora le está avisando a Axel Kicillof que los dueños absolutos de la lapicera son ellos y no hay lugar para libres pensadores. Mandarlo a competir a un distrito históricamente refractario a las ideas peronistas es lisa y llanamente una invitación al suicidio político.
En los pasillos de La Plata acusan recibo del golpe mediático y entienden que la tregua interna está definitivamente rota. Mientras el gobernador intenta armar un relato de resistencia para enfrentar a Javier Milei, sus propios "aliados" le serruchan el piso sin ningún tipo de disimulo. El fuego amigo duele el doble cuando viene del mismo espacio que lo sostuvo en el sillón de Dardo Rocha.
Lo que verdaderamente se esconde detrás de esta chicana barata es la desesperación por las listas legislativas que se avecinan. El sector de Máximo Kirchner necesita retener las bancas y las cajas bonaerenses a como dé lugar, marginando a cualquier dirigente que responda al kicillofismo. Si logran exiliar a la figura principal, el camino queda totalmente despejado para el armado sectario de siempre.
La militancia de base mira azorada cómo la cúpula dirigencial se despelleja por televisión mientras los barrios profundos no dan más. La falta de conducción unificada y este canibalismo obsceno terminan siendo el mejor regalo de campaña para las filas de La Libertad Avanza. El progresismo criollo sigue encerrado en su propio laberinto, peleando salvajemente por las sobras de un banquete que se terminó hace rato.
- El ninguneo máximo: Un alfil leal a Máximo Kirchner humilló públicamente a Axel Kicillof proponiéndolo como candidato para gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Guerra por la lapicera: La burla expone el operativo desgaste de La Cámpora para adueñarse del armado electoral en la Provincia de Buenos Aires sin ningún tipo de resistencia.
- Regalo al oficialismo: Este nivel de canibalismo interno en el Partido Justicialista termina fortaleciendo a Javier Milei, mientras la casta opositora se pelea por las ruinas del partido.