La sala de conferencias de la Casa Rosada se convirtió en el epicentro de una feroz polémica tras las primeras declaraciones oficiales del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier.
En medio de un clima social caldeado por el recambio de nombres en la Jefatura de Gabinete, el portavoz de la administración libertaria defendió sin filtros el severo esquema de aumentos en los servicios públicos.
Con una crudeza discursiva que dejó atrás los eufemismos, Ravier sentenció que para el Poder Ejecutivo las tarifas deben ser completamente "libres" y justificó la decisión de triplicar los valores del gas, argumentando que la consecuencia natural del sinceramiento económico es que la población deba "abrigarse en vez de usar gas".
Bajo la premisa de que "no hay almuerzo gratis", el funcionario ratificó que los servicios seguirán escalando por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), calificando ese desfasaje como un dato macroeconómico "bueno" para las metas fiscales del Gobierno.
La respuesta de los bloques opositores y de las centrales sindicales no se hizo esperar. Para diversos analistas políticos y referentes parlamentarios del peronismo y la izquierda, la elección de un perfil marcadamente teórico y ortodoxo para ocupar el rol que dejó Manuel Adorni es un síntoma inequívoco de debilidad institucional y vaciamiento de segundas líneas.
"Que este tipo sea el vocero significa realmente que no les quedó nadie", bramaron en los pasillos del Congreso, donde se empezó a instalar la lectura de que el régimen político actual se encuentra "en tiempo de descuento" y con sus márgenes de legitimidad social completamente erosionados por la recesión generalizada.
La crudeza del planteo oficialista choca de frente con las planillas de los cuadros tarifarios que rigen para el invierno bonaerense y del resto del país. Al celebrar que los incrementos de la energía superen de forma sistemática la medición de la inflación núcleo, la Casa Rosada busca blindar la caja de las empresas distribuidoras y garantizar el superávit del Palacio de Hacienda.
Sin embargo, la sugerencia gubernamental de sustituir la calefacción por el abrigo personal detonó una ola de repudio en las redes sociales y reactivó los amparos judiciales presentados por intendentes del Conurbano y asociaciones de consumidores, quienes denuncian que las facturas de gas se han vuelto virtualmente impagables para los sectores de ingresos fijos y las pequeñas industrias locales.

Tarifas desreguladas: El Ejecutivo ratificó que no habrá techos ni topes para los incrementos de los servicios básicos.
El factor abrigo: La sugerencia oficial de recortar el uso de calefacción generó indignación en los centros urbanos afectados por el frío.
Celebración del desfasaje: Para la Casa Rosada, que la energía le gane a la inflación es una señal de ordenamiento de precios relativos.
Crítica de la oposición: Sectores del PJ aseguran que el tenor de las declaraciones acelera el desgaste del Gobierno de cara a los comicios.
Falta de recambio: El mundillo político interpreta la designación de Ravier como una muestra del aislamiento y la escasez de voceros potables.