domingo 26 de julio de 2026 - Edición Nº5622

Política | 1 Jul

EL PULPO NEGRO

Quién es Augusto Marini, el garca de apenas 31 años que compró medios, trenes y un canal público

Augusto Marini, CEO del Grupo Cale, tejió en silencio un holding que cruza streaming libertario, contratos ferroviarios millonarios, salud pública y medios de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando sus propios trabajadores se rebelaron, se corrió el telón.


El jueves 26 de junio, la pantalla de Blender se fundió a negro en pleno vivo. La periodista Fiorella Sargenti, con voz quebrada, anunció que habían echado a sus compañeros por reclamar los aumentos salariales prometidos a principios de año. Guardias de seguridad bloqueaban el ingreso al estudio. Era una escena de película sindical de los años cuarenta, protagonizada por uno de los dueños más jóvenes y opacos del ecosistema mediático argentino: Augusto Marini, 31 años, CEO de Cale Group, y el hombre cuya red de negocios con el poder político empieza a quedar al desnudo.

La respuesta corporativa llegó horas después: un comunicado que habló de "conductas incompatibles con los valores de la compañía". Valores, en boca de quien le paga el sueldo al Gordo Dan para insultar opositores y a Tomás Rebord para darle un barniz progresista al mismo holding. Porque Marini no eligió un lado en la grieta: eligió los dos. Es dueño simultáneo de Blender kirchnerista de cabecera— y de Carajo —usina digital de La Libertad Avanza—. En el universo Marini, la polarización no es un problema ideológico. Es un modelo de negocios.

Pero el verdadero músculo del holding no está en los estudios de streaming sino en otro lugar: los contratos del Estado. Motora Argentina, la ex filial de la rusa Transmashholding comprada por Marini en 2023, acaba de obtener un contrato de 3,8 millones de dólares de Trenes Argentinos para reparar 30 formaciones de las líneas Roca y Mitre. La adjudicación se hizo por "compulsa abreviada por emergencia ferroviaria". Cómodo mecanismo. Y ese es el plato chico: la empresa ya está en carrera por el contrato de "media vida" de 117 coches CSR Puzhen de la línea San Martín, una obra que supera los 100 millones de dólares. Para lubricar el engranaje ferroviario, Marini incorporó a Javier Hibbert, un histórico funcionario de Trenes Argentinos que navegó sin tropiezos por las gestiones de Macri y ahora Milei. En Argentina, los hombres que conocen el tendido ferroviario son siempre los mismos.

Como si fuera poco, el gobierno de Jorge Macri acaba de preadjudicarle el gerenciamiento del Canal de la Ciudad por cinco años. Canon: 50 millones de pesos mensuales, el cuádruple de lo que ofrecía el único competidor. Para gestionar la señal, Marini contrató a Liliana Parodi, la ex directora de contenidos de Grupo América. La lógica es perfecta: despide trabajadores en Blender mientras expande el brazo que captura un canal público. El ENACOM advirtió que la concesión podría colisionar con el marco legal vigente. La Ciudad avanzó igual.

Para coronar este vertiginoso ascenso, Marini edifica en la actualidad su máximo símbolo de ostentención: una faraónica mansión privada en el corazón del exclusivo Barrio Parque (Palermo Chico), una de las zonas residenciales más caras y discretas de Buenos Aires. Fuentes vecinales confirmaron la adquisición del histórico Palacio Obarrio —un petit hôtel construido a principios del siglo XX— junto a un lote lindero, cuya vivienda ya fue demolida para unificar los terrenos y ampliar el espacio en un gigantesco jardín. La obra avanza rápidamente rodeada de un estricto secreto que incluye la inusual eliminación de las imágenes de la propiedad de los servidores de Google Maps. Los históricos residentes de la zona —entre quienes se cuentan Mirtha Legrand y Susana Giménez— siguen con pánico y malestar los movimientos del joven magnate, temiendo desmanes y ruidosas fiestas electrónicas similares a las que solía organizar en Punta del Este.

Este estilo de vida —donde el empresario acostumbra a trasladarse escoltado por un denso operativo de seguridad privada a bordo de vehículos deportivos importados como Ferraris y Lamborghinis— choca de frente con las pérdidas operativas de sus canales de streaming, que actualmente operan en números rojos. Es aquí donde fuentes de confianza e investigaciones periodísticas posan la lupa sobre su oscuro pasado y el verdadero origen de su fortuna, señalando que "nadie sabe a ciencia cierta de dónde proviene tanto dinero". Quienes rastrean sus orígenes marcan que su inserción en las grandes ligas corporativas comenzó durante sus años mozos bajo el ala protectora de Facundo Moyano. Aquellas recurrentes madrugadas porteñas compartidas con el dirigente sindical y modelos de alta cotización funcionaron como la llave para destrabar pesados contactos políticos y redes de influencia transversal que hoy rinden jugosos frutos.

Su envidiable ductilidad quedó en evidencia el 15 de diciembre de 2024, cuando Marini se sentó en primera fila en el Teatro Broadway junto al asesor presidencial de La Libertad Avanza, Santiago Caputo, durante el acto "La Misa del Gordo Dan". Apenas seis meses después, el 22 de junio de 2025, el empresario coordinaba una hermética reunión en sus oficinas con Máximo Kirchner, demostrando que para él la grieta no es más que una fachada. El hombre que maneja las dos trincheras mediáticas sigue acumulando negocios, contratos y lujos, mientras el Estado continúa actuando como su cliente principal. En la Argentina del ajuste, su holding no para de crecer. Eso no es suerte. Es sistema.

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