La cruzada moral contra los privilegios del Estado acaba de estrellarse de frente contra los intereses corporativos de la verdadera casta. El presidente Javier Milei parece haber olvidado rápidamente su discurso anti-monopolio y prepara un regalo multimillonario para su ex jefe y padrino empresarial, el todopoderoso Eduardo Eurnekian.
La orden es clara: garantizarle a Corporación América el control absoluto de los aeropuertos nacionales por más de 30 años, asegurando que el negocio quede en casa.
La arquitectura de este fenomenal negociado huele verdaderamente a podrido desde su mismísima concepción. La prórroga fue impulsada originalmente por Facundo Leal, un oscuro operador que hoy se encuentra nada menos que preso, en tándem con la funcionaria Noelia Ruiz.
El objetivo del esquema es extender la concesión que vencía en la próxima década directamente hasta el año 2056, guardándose bajo la manga una opción automática para estirarla hasta el 2066.
Pero la voracidad de los amigotes del poder no tiene límites y van por la caja completa. Mientras los herederos del imperio, Martín Eurnekian y el armador Armen Ketchibachian, pulen los detalles en las sombras, la nueva jugada maestra es meter este acuerdo por la ventana del famoso RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones).
De esta manera, no solo se garantizan beneficios impositivos escandalosos, sino que buscan privatizar la participación estatal para no tener que rendirle cuentas a nadie. Otro negocio redondo pagado con la nuestra.
- Devolución de gentilezas: Milei le asegura a su antiguo empleador, Eduardo Eurnekian, un monopolio garantizado sobre los aeropuertos por más de 30 años.
- Prontuario pesado: La extensión de la concesión (hasta 2056 con opción a 2066) fue motorizada por Facundo Leal, quien actualmente se encuentra privado de su libertad.
- El curro del RIGI: Buscan enmarcar la maniobra dentro del régimen de grandes inversiones para licuar la participación del Estado y obtener exenciones fiscales millonarias.