jueves 2 de julio de 2026 - Edición Nº5598

Política | 2 Jul

Certificado de defunción

Axel Kicillof y Jesica Rey funden al Garrahan para pagar su propaganda millonaria

16:58 |La propaganda del Gobernador de PBA devora los recursos públicos. Los $8.200 millones gastados en pauta podrían pagar la totalidad de la deuda de IOMA al Hospital Garrahan o reparar todas las escuelas bonaerenses.


En el reino de Axel Kicillof, la realidad se construye a golpe de talonario. Mientras el sistema de salud bonaerense se desangra y los quirófanos permanecen en silencio por falta de insumos, el Gobernador ha convertido la comunicación estatal en su juguete más caro y su refugio más impune. Es una gestión que ha decidido priorizar el blindaje mediático por encima de la vida de sus ciudadanos.

Los números son escalofriantes. En apenas un semestre de 2026, la administración provincial ejecutó más de $8.200 millones en pauta publicitaria oficial. ¿El destino? Un entramado opaco de contrataciones directas, productoras intermediarias y medios afines que reciben fortunas para sostener el relato oficial. Esta cifra, que escandaliza por su volumen, es exactamente la misma deuda que el IOMA mantiene hoy con el Hospital Garrahan. Mientras el "gurú" de la comunicación provincial diseña estrategias para inflar la imagen del mandatario, 814 niños bonaerenses siguen atrapados en una lista de espera por prótesis y válvulas cardíacas que el Estado simplemente decidió no pagar.

La matemática de la desidia es implacable. ¿Qué se podría haber hecho con esos miles de millones? La respuesta es un catálogo de dignidad que Kicillof ha decidido negar:

Salud: Con esa pauta, el Garrahan habría recibido la totalidad de la deuda, permitiendo que 814 familias recuperen la esperanza y sus hijos accedan a las cirugías que les fueron postergadas.

Educación: Ese presupuesto alcanza para la reparación integral de cientos de escuelas que hoy padecen techos caídos y falta de calefacción, permitiendo que los chicos de la Provincia estudien en condiciones humanas.

Salario y Jubilación: Esos recursos podrían haberse volcado a mejorar los haberes de docentes, médicos y policías, quienes hoy ven licuado su poder adquisitivo mientras el Gobernador gasta en carteles y avisos digitales.

Pero la estrategia tiene una lógica perversa: la propaganda es una inversión en poder político, mientras que un hospital funcionando es solo una obligación que no reporta réditos en las encuestas. El Ministerio de Comunicación Pública, bajo el mando de Jesica Rey, opera como una caja negra donde el dinero se evapora sin licitaciones, sin control legislativo y, sobre todo, sin rendir cuentas a quienes lo financian con sus impuestos.

El cinismo de esta administración alcanza un punto de quiebre cuando se compara la austeridad exigida al ciudadano con el despilfarro desenfrenado del Ejecutivo. Kicillof prefiere financiar productoras amigas y señales que le sonríen, antes que garantizar que un afiliado del IOMA reciba un reintegro a tiempo o que un jubilado no pierda la mitad de su valor ante la inflación.

La pregunta que la sociedad debe hacerse no es solo cuánto gasta, sino qué nos está quitando con cada spot publicitario. Cada peso destinado a la propaganda de Axel Kicillof es un clavo en el ataúd de la gestión pública eficiente. El Gobernador prefiere el aplauso del relato antes que la vida de sus representados. Al final del día, los carteles no curan, los anuncios no educan y las promesas en pantalla no llenan el vacío de un Estado que ha decidido, deliberadamente, priorizar su imagen sobre la vida de los bonaerenses.
 

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias