La rosca parlamentaria volvió a demostrarnos que la ideología tiene precio, y el del partido amarillo parece estar por el piso. El PRO publicó una escueta agenda parlamentaria excluyendo sorpresivamente el debate sobre la eliminación de las PASO, en lo que parecía un acto de rebeldía republicana.
Pero la cruda realidad es que Mauricio Macri está negociando bajo la mesa entregar sus votos a cambio de que Milei le garantice un armado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y le permita ser colectora a nivel nacional.
El falso león republicano terminó rogando por un rinconcito en la jaula libertaria.
Desde la Casa Rosada no ocultan la jugada y operan con la billetera electoral en la mano. Karina Milei mandó a Diego Santilli al Senado a comprar voluntades, sabiendo perfectamente que la resistencia de los senadores macristas es puramente "transaccional".
El propio Martín Göerling, vocero del rechazo, sabe que la orden de arriba puede cambiar si Balcarce 50 garantiza los favores exigidos.
Es un mercado de pulgas institucional donde se cambian las leyes de participación ciudadana por la supervivencia de una docena de diputados que temen desaparecer en 2027.
La desesperación libertaria por borrar las primarias no tiene nada que ver con la austeridad o el ahorro fiscal. El Gobierno sabe que la imagen del Presidente está en caída libre y necesita modificar urgente el calendario para no estrellarse antes de las generales.
En el medio, el PRO se deja humillar públicamente esperando las sobras del armado, confirmando que la histórica "fuerza del cambio" terminó conformándose con ser apenas el furgón de cola del ajuste.
La extorsión oficial: El PRO bajó momentáneamente la eliminación de las PASO de su agenda para subirle el precio a su apoyo legislativo.
- El botín electoral: Macri exige que Milei le respete el territorio porteño y le permita colgarse como colectora nacional a cambio de levantar la mano en el Congreso.
- Miedo a las urnas: El Gobierno empuja la reforma política porque las encuestas no cierran y teme un desgaste fulminante del Presidente en unas primarias obligatorias.
- Fractura amarilla: Mientras la cúpula negocia cargos y boletas, senadores y diputados del PRO amagan con una rebelión si los obligan a entregar las herramientas democráticas.