Una filtración política reveló que el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, encargó un exhaustivo sondeo de opinión pública en la Provincia de Buenos Aires para medir su imagen y tantear una eventual postulación a gobernador, contando con el guiño político de Axel Kicillof.
La encuesta, que indaga si el electorado percibe al funcionario como "honesto", "eficiente" o "cercano", se da en un contexto de profundo deterioro de los centros asistenciales y parálisis prestacional del IOMA, lo que desató duras críticas de la oposición por el desvío de atención hacia la rosca partidaria.
El objetivo del dispositivo sanitario del oficialismo es posicionar un delfín político para la sucesión en el sillón de Dardo Rocha, buscando eludir el veto de la superestructura nacional y contener la feroz interna del gabinete.
El cuestionario que circula por los distritos bonaerenses intenta maquillar de forma artificial las severas deficiencias de la infraestructura pública al indagar si los ciudadanos están al tanto de la supuesta construcción de más de 200 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) en los últimos seis años de gestión.
Sin embargo, este relato oficial colisiona diariamente con las guardias del conurbano profundo, desprovistas de insumos básicos como gasas, guantes y medicamentos esenciales.
Mientras los profesionales de la salud perciben salarios que los empujan bajo la línea de la indigencia, los recursos se vuelcan al testeo de la marca "Kreplak".
El sondeo además evalúa escenarios electorales directos, midiendo al titular de la cartera sanitaria contra referentes de la oposición y del propio oficialismo como Diego Santilli, Manuel Passaglia, Gabriel Katopodis y Andrés "Cuervo" Larroque.
A pesar de que desde los despachos del Ministerio de Salud intentaron negar la autoría del relevamiento, en los pasillos de La Plata nadie compra el amague de inocencia.
El ministro opera en un delicado equilibrio entre las directivas del gobernador y el aval de Cristina Kirchner, buscando asegurar un lugar de privilegio en las listas futuras.
No obstante, esta prematura postulación de laboratorio no despierta el más mínimo entusiasmo entre los intendentes aliados del Partido Justicialista.
Los jefes comunales exigen liderazgos territoriales competitivos con peso específico propio en la calle y desconfían de los candidatos sostenidos exclusivamente mediante millonarias pautas publicitarias estatales. El plan de herencia forzada amenaza con aislar aún más a la conducción provincial y encamina al espacio hacia una fragmentación inevitable.
La especulación electoral del gabinete contrasta de manera dramática con la realidad de los afiliados a la obra social provincial (IOMA), que sufren sistemáticos cortes de prestaciones y la suspensión de coberturas vitales.
La escasez de medicamentos oncológicos se ha transformado en una tragedia cotidiana en los efectores públicos, configurando un escenario de abandono administrativo.
La gestión sanitaria parece haber sido puesta en pausa para financiar la instalación de un funcionario que vive completamente divorciado de la angustia de los bonaerenses que deambulan de madrugada por un turno médico.
El operativo de instalación de Nicolás Kreplak como candidato a gobernador expone el rostro más cínico y desconectado del internismo que impera en La Plata. Gastar tiempo y fondos públicos en testear si un ministro es percibido como "cercano" o "eficiente" mientras los hospitales bonaerenses se caen a pedazos por falta de insumos elementales es una burla intolerable para los millones de vecinos que dependen del sistema público. Axel Kicillof y su entorno parecen gobernar para el espejo y las planillas de excel de las consultoras, ciegos ante el colapso del IOMA y el drama de los pacientes oncológicos abandonados a su suerte. La construcción de candidaturas de probeta financiadas con pauta publicitaria no hace más que confirmar el fin de ciclo de un modelo que, agotado su discurso de resistencia, prioriza garantizar el refugio y la impunidad de sus funcionarios antes que curar las heridas de la sociedad. Si el peronismo bonaerense pretende heredar la provincia con encuestas de satisfacción en medio del hambre y la desatención sanitaria, chocará de frente contra la cruda realidad de las urnas.
El origen del sondeo: Aunque el ministerio simula demencia, operadores platenses confirman que la encuesta busca blindar al riñón de La Cámpora Salud frente a posibles armados alternativos del peronismo tradicional.
El factor Santilli-Passaglia: La medición de Kreplak contra las figuras más competitivas de la oposición revela el temor del oficialismo a perder los distritos clave del interior de la provincia.
La crisis salarial médica: CICOP y los gremios de la salud endurecen las medidas de fuerza, denunciando que mientras el ministerio gasta en consultoría, las guardias se quedan sin profesionales por el multiempleo y los sueldos de pobreza.
El silencio del Patria: La superestructura nacional mira de reojo el movimiento del ministro, evaluando si le suelta la mano a la aventura sucesoria de Kicillof para imponer un armado propio en 2027.
Parches y desfinanciamiento: En el territorio bonaerense advierten que el maquillaje publicitario de los CAPS no compensa el abandono estructural de los grandes hospitales interzonales de agudos.