El fantasma del 11 de agosto de 2019 no deja pegar un ojo a la cúpula libertaria. La supuesta batalla épica contra la vieja política acaba de mutar en una desesperada maniobra de pura y exclusiva supervivencia.
El plan oficialista de eliminar o suspender las PASO de cara al 2027 no es un capricho institucional ni una rabieta contra el peronismo; es el último manotazo de ahogado para evitar que una derrota en las urnas desate una brutal corrida cambiaria que dinamite lo poco que queda del plan económico.
Saben perfectamente que si el Presidente llega a salir segundo en las primarias, los mercados le pican el boleto en cinco minutos y la crisis de confianza será letal.
Las encuestas confidenciales que circulan en los pasillos de la Rosada son un verdadero velorio. El 62% de los argentinos asegura que la economía está destruida, y la imagen negativa de Javier Milei ya escaló a un alarmante 54%.
Mientras el ejército de trolls festeja likes artificiales, los números de la calle no mienten: la Universidad de Buenos Aires revela que, en un eventual balotaje, Axel Kicillof le pasaría el trapo a Milei por casi nueve puntos de diferencia.
Con un rechazo que bordea el 60%, el Gobierno le encargó a su nuevo ladero, Diego Santilli, la sucia tarea de rosquear a contrarreloj con los gobernadores y los diputados del PRO de Cristian Ritondo para bajar las primarias antes de que sea demasiado tarde.
Para coronar este desastre, el todopoderoso JP Morgan acaba de dejar en offside al ministro Toto Caputo. El gigante financiero le hizo un "stress test" a la economía nacional y el resultado fue verdaderamente catastrófico: el gobierno solo podrá juntar los dólares necesarios si Milei mantiene una ventaja electoral sólida y aplastante.
Si la elección se vuelve competitiva, el grifo externo se corta automáticamente y el esfuerzo de financiamiento saltaría de 4.900 millones a una impagable suma de 10.700 millones de dólares. El relato se quedó sin nafta: si no imponen trampa en las reglas de juego, el país se va directo al abismo.
- El trauma del pasado: La cúpula oficialista vive aterrada con la sombra de Mauricio Macri. Si el peronismo se impone en la primera vuelta, saben que los bonos colapsan, el dólar se va a la estratósfera y no hay cepo que los salve.
- Matemática del rechazo: Con un 33% de núcleo duro, la fórmula violeta hoy corre de atrás frente a un peronismo que históricamente arranca con un piso del 35%. Volar las PASO es la única chance que ven para atomizar a la oposición.
- El ultimátum de Wall Street: JP Morgan ya les avisó que sin una victoria asegurada en las encuestas, no hay préstamos bilaterales ni inversiones mágicas que aguanten la gestión.