miércoles 15 de julio de 2026 - Edición Nº5611

Política | 15 Jul

La otra batalla del '86: Cómo se gestó la barrida a los ingleses en las tribunas del Azteca

12:37 |En esta nota reconstruimos los hechos de la histórica trifulca en las gradas del Estadio Azteca durante el mítico partido de los Cuartos de Final de 1986. A través del testimonio de un protagonista directo que presenció los incidentes de forma independiente, revelamos cómo se inició el choque con los hinchas británicos, la inacción de la policía local y la posterior charla secreta con Carlos Bilardo en la concentración.


La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra despierta una inevitable corriente de recuerdos que viaja directo a las tribunas del Estadio Azteca. Más allá del "Gol del Siglo" y de la genialidad de Diego Maradona sobre el césped, los pasillos y las escalinatas de cemento del coloso de Santa Úrsula fueron el escenario de combates cuerpo a cuerpo de una violencia inusitada.

Un hincha argentino, que viajó a México por las suyas pagándose el pasaje de su propio bolsillo y al margen de las cúpulas de las barras bravas oficiales, rememoró detalladamente cómo se desató la histórica trifulca que dejó una marca indeleble en la rivalidad futbolística y política de ambos países.

La pelea comenzó cuando un sector del estadio, ya ocupado y controlado por la parcialidad celeste y blanca, fue abordado de imprevisto por un grupo de hinchas ingleses que intentaron copar el lugar y dominar el sector a la fuerza.

Lo que siguió no fue un intercambio de cánticos, sino una auténtica "barrida" física para expulsar a los británicos del territorio ganado. Los incidentes se prolongaron en el tiempo debido a la pasividad de las fuerzas de seguridad mexicanas, de quienes los testigos aseguran que preferían "ver el espectáculo de la pelea" en lugar de intervenir con la rapidez y severidad con la que se actúa en los estadios actuales.


Los pasillos de la tensión y la charla con Bilardo


La batalla de las tribunas no terminó con el silbato final que decretó el histórico triunfo de la Selección conducida por Carlos Salvador Bilardo.

Quienes estuvieron allí relatan que el conflicto se trasladó de inmediato a los corredores y bocas de acceso del estadio, donde los hinchas ingleses divisaron a los argentinos desde las bandejas superiores, desatando nuevos focos de discusión y peleas en la desconcentración.

Paralelamente, en las afueras del estadio, los sectores más duros de la barra argentina —liderados en aquel entonces por referentes históricos como el jefe de "La Doce", José "El Abuelo" Barrita— sostuvieron enfrentamientos de extrema dureza contra los hooligans.

De acuerdo con la experiencia de los hinchas que participaron activamente en los incidentes, la diferencia metodológica en los enfrentamientos era muy clara. Mientras el público inglés precisaba estar bajo los efectos del alcohol para desatar su violencia y buscar pelea, el hincha argentino actuaba por puro impulso pasional, sin medir las consecuencias físicas ni sentir miedo al momento de defender los colores o el territorio en la grada.

En los días posteriores al mítico triunfo, los pormenores de los incidentes callejeros y los heridos que dejó la trifulca llegaron a oídos del propio plantel nacional.

Debido a la excelente relación que algunos dirigentes de clubes argentinos —presentes en la delegación— mantenían tanto con el director técnico Carlos Salvador Bilardo como con el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, los detalles de las peleas en las tribunas se filtraron directamente en la intimidad de la concentración argentina.

La realidad de lo ocurrido afuera del estadio era poco conocida por el gran público y los medios de la época, pero el cuerpo técnico escuchó de primera mano la crónica de una tarde donde el orgullo nacional se defendió tanto en el verde césped como en el cemento del Azteca.

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