El presidente Javier Milei nunca ocultó su devoción colonial por Margaret Thatcher, pero ahora la pleitesía cruzó todos los límites en la previa del choque futbolístico.
La claudicación ideológica del oficialismo es total, asumiendo sin ponerse colorados el rol de comisaría británica. La cartera de Seguridad garantizó que absolutamente nadie ofenda a los usurpadores en nuestras propias tribunas.
La orden de prohibir banderas bajó directamente desde los lujosos despachos de Suiza con la excusa barata de evitar cruces políticos. El lobby británico operó con un éxito rotundo para silenciar cualquier mínimo grito de soberanía popular.
Nos venden un deporte neutral e inmaculado mientras esconden la basura de la geopolítica debajo de la alfombra verde de los estadios.
MILEI ADMIRA A THATCHER, LA FIFA CENSURA LOS SÍMBOLOS DE MALVINAS ¿Y LA AFA?
— TOPO Rodríguez (@TOPOarg) July 18, 2026
Javier Milei admira a Margaret Thatcher, entre otros motivos, porque “cuando tuvo que ir a pelear una guerra [por Malvinas], decidió hacerla y la ganó”. La Ministra de Seguridad AntiNacional, Alejandra… pic.twitter.com/gl3KQeMRUH
Pero el dato que verdaderamente revuelve el estómago es el silencio sepulcral de Claudio Tapia y su séquito. La asociación argentina tiene una silla VIP en el poderoso Consejo mundial representando a toda Sudamérica.
La dirigencia de calle Viamonte cambió patria por sillones, negándose a presentar siquiera una queja formal. Demostraron que a la hora de cuidar la rosca, la causa nacional no les importa nada.
- El gobierno libertario actúa como garante de la censura inglesa, prohibiendo el ingreso de cualquier símbolo patrio a los estadios.
- La matriz corporativa disfraza de "neutralidad" una clara bajada de línea pro-británica, escupiendo sobre nuestros héroes de 1982.
- La dirigencia del fútbol local elige callar la boca para no poner en riesgo la caja de dólares ni hacer enojar a los dueños de la pelota.