La fiebre mundialista ha alcanzado su punto de ebullición máximo en toda la República Argentina, y la ciudad de La Plata no es la excepción.
A horas de que la Selección de Lionel Scaloni dispute la final de la Copa del Mundo en Estados Unidos, el Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, analiza seriamente decretar un feriado nacional o un día no laborable para el próximo lunes.
El objetivo es facilitar una recepción multitudinaria al plantel, que arribará al país en un vuelo exclusivo de Aerolíneas Argentinas procedente de Nueva York.
Ante la gigantesca expectativa de movilización popular, las autoridades nacionales ya diagraman un megaoperativo de seguridad para evitar desbordes violentos en las calles, mientras los comercios locales de la región de la PBA observan con extrema preocupación la medida económica, temiendo perder otra jornada laboral clave en un contexto de asfixia financiera.
La inminente llegada de los héroes nacionales desata un verdadero delirio popular de masas que amenaza con paralizar todas las actividades normales.
Desde la Casa Rosada se baraja la firme posibilidad del decreto con un argumento operativo: asegurar que los hinchas puedan acompañar la caravana del equipo sin generar un caos absoluto en los principales accesos viales del conurbano y de la Capital Federal.
La especulación política en torno a la medida genera fuerte incertidumbre y ruidos de pasillo entre los propietarios de locales platenses, quienes vislumbran con angustia el posible cierre forzado de sus persianas.
Mientras tanto, en los cafés de la mítica avenida 7 y a lo largo de las diagonales platenses, la expectativa de los fanáticos es total. Por su parte, la gestión local que comanda el intendente Julio Alak ya se encuentra coordinando las tareas preventivas y operativas para resguardar el orden público en toda la región.
La Municipalidad de La Plata tiene listos los anillos de control urbano y un escudo de prevención para blindar los festejos pacíficos y ordenados, evitando cualquier tipo de vandalismo o desborde violento en las plazas céntricas como Plaza Moreno. «Ojalá decreten el feriado para ir a recibirlos», exclamó entusiasmado un joven hincha platense con su camiseta celeste y blanca puesta.
El análisis del Gobierno nacional sobre la posibilidad de decretar un feriado este lunes para recibir a la Selección es la confesión más descarnada del desprecio que la casta política tiene por el esfuerzo del sector privado. Mientras los comercios de La Plata hacen malabares diarios para no bajar sus persianas, asfixiados por tarifazos criminales y la ausencia total de un modelo de producción, la administración libertaria de Javier Milei —que en la pauta de su relato se cansa de defender la libertad de trabajo— prefiere recurrir al viejo y nefasto manual del "pan y circo" para capitalizar políticamente el delirio popular mundialista. Paralizar arbitrariamente la economía en Berisso, Ensenada y el conurbano para facilitar una caravana no es justicia social ni un merecido festejo; es un acto de irresponsabilidad fiscal que castiga a los laburantes y a las pymes, que son los únicos que verdaderamente sostienen el país, incluso cuando el cipayismo mediático nos quiera vender una realidad de fiesta.