La ampliación del certamen a Estados Unidos disparó los números hasta las nubes, dejando una diferencia obscena entre levantar el trofeo o quedarse a las puertas de la gloria. Mientras el combinado de España embolsó limpios 50 millones de dólares tras ganar la final, la Asociación del Fútbol Argentino facturó nada menos que 33 millones de dólares por el subcampeonato.
El botín millonario supera ampliamente los viejos bolsillos de Qatar 2022, donde la albiceleste había percibido 42 millones de dólares, marcando una brecha de 17 millones de dólares entre el primer y el segundo puesto. La pasión de multitudes funciona como una potente aspiradora de billetes que alimenta las arcas de las asociaciones mientras la calle se prende fuego.
La casta del fútbol no conoce de crisis
Los dirigentes miran los números de la FIFA con una sonrisa de oreja a oreja mientras el resto de la sociedad hace malabares para llegar a fin de mes. La escalada de premios demuestra que el negocio de la pelota es una maquinaria perfecta que se nutre del fanatismo popular para repartir dividendos millonarios entre cuatro paredes.
Entre los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino festejan los 33 millones de dólares como si fuera una gran victoria patriótica, olvidando que el circo financiero recauda a dos manos con la plata de los sponsors y los derechos televisivos. La chequera gigante de la Copa del Mundo alimenta una estructura donde los únicos que siempre ganan son los jerarcas del deporte.
- España (Campeón): Recaudó 50 millones de dólares limpios tras imponerse en la gran final disputada en Estados Unidos.
- Argentina (Subcampeón): Facturó 33 millones de dólares por llegar al último partido del torneo organizado por la FIFA.
- Brecha histórica: La diferencia económica entre el campeón y el subcampeón se estiró a 17 millones de dólares, superando los registros de Qatar 2022.