miércoles 22 de julio de 2026 - Edición Nº5618

Política | 22 Jul

Ciencia en terapia intensiva

El brutal recorte de Milei que deja al Conicet sin presupuesto y termina en represión en la CNEA

10:19 |En esta nota vas a enterarte cómo la maquinaria de achique del gobierno libertario terminó de desguazar el sistema científico nacional con un rojo presupuestario brutal. Te contamos los detalles del desplome del 56% en las partidas destinadas a Ciencia, la desesperación de los investigadores del Conicet que se quedan sin cobertura médica ni concursos, y la violenta toma con desalojo policial incluida en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Mientras la casta festeja el superávit de planilla de Excel, los cerebros que sostienen el futuro del país son empujados al abismo.


La política de vaciamiento sistemático aplicada por la administración central no conoce de grises cuando se trata de desfinanciar áreas estratégicas. Con una reducción nominal y real que destruyó el 56% del presupuesto en Ciencia, los laboratorios, universidades y organismos de investigación quedaron reducidos a su mínima expresión.

Los científicos de primera línea y los becarios posdoctorales del Conicet advierten que las desvinculaciones masivas están a la vuelta de la esquina, acompañadas por un cóctel explosivo de salarios de miseria, demoras criminales en los concursos y la supresión de prestaciones médicas básicas.

El relato oficial de la eficiencia choca de frente con la cruda realidad de pasillos oscuros, presupuestos congelados y profesionales que evalúan hacer las valijas para emigrar.


Toma, represión y despido en la CNEA bajo la mirada de Balcarce 50


El conflicto escaló de temperatura en los últimos días cuando la motosierra golpeó de lleno en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tras la masiva no renovación de contratos.

Ante la negativa oficial de retrotraer las cesantías, los trabajadores nucleados en ATE decidieron copar el edificio central en una protesta desesperada que expuso el nivel de hartazgo en las dependencias estatales.

La respuesta del poder central no tardó en llegar: un feroz operativo de desalojo policial para limpiar las instalaciones y disolver el reclamo a fuerza de porra y empujones.

Mientras los burócratas de Balcarce 50 miran para otro lado, la calle se transforma en un polvorín donde la motosierra ya no corta privilegios, sino que decapita el trabajo y la soberanía tecnológica argentina.

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