El relato de la motosierra y la pureza moral acaba de chocar de frente contra la realidad de la rosca política más rancia. Resulta que Javier Lanari, señalado en los pasillos de la Casa Rosada como el verdadero "bolsero" del oficialismo, exigió un blindaje absoluto a cambio de mantener la boca cerrada sobre las desprolijidades internas.
La cúpula violeta no dudó un segundo en entregarle las llaves de la entidad bancaria más importante del país y garantizarle un pasaje directo al Congreso Nacional.
El hombre necesita fueros urgentes para esquivar los carpetazos que lo persiguen y el Gobierno se los sirvió en bandeja de plata.
Esta pornográfica maniobra dejó pedaleando en el aire a los propios militantes de base que verdaderamente creían en el cuento de la "Ficha Limpia".
Con el aval directo y cómplice de Martín Menem, el armado territorial en la provincia mesopotámica se convirtió en un simple aguantadero para los amigos del poder en apuros.
Queda clarísimo que más que ficha limpia, La Libertad Avanza es sinónimo de ficha sucia: llegaron prometiendo limpiar el Estado y terminaron atornillados para garantizarse el saqueo. Y ojo, que la complicidad del presidente de la Cámara de Diputados no es joda; es un mecanismo de encubrimiento aceitado a la vista de todos los argentinos.
- El premio al silencio: Lanari se garantizó un sillón y un sueldo millonario en el directorio del Banco Nación a cambio de tapar la mugre interna del oficialismo.
- Operativo fueros: Su sorpresiva candidatura a primer diputado nacional por Misiones es una maniobra desesperada para conseguir inmunidad judicial ante futuras investigaciones.
- La farsa de la Ficha Limpia: El aval explícito de Martín Menem a esta jugada entierra el discurso de transparencia y expone a LLA como una estructura de "ficha sucia" que calca las peores mañas de la vieja política.