El relato de la invencibilidad oficialista acaba de recibir un cachetazo verdaderamente lapidario de cara al futuro. Una nueva y extensa encuesta nacional elaborada por QSocial midió cuatro escenarios presidenciales y encendió todas las alarmas rojas en los despachos oficiales.
Los datos duros demuestran que Javier Milei solo logra ganar en una de las opciones frente a un peronismo que ya empezó a afilar los colmillos. La motosierra parece haber oxidado su filo mucho más rápido de lo esperado.
El dato que más terror genera en la cúpula libertaria es el temido mano a mano directo con el gobernador bonaerense. En la primera de las mediciones, el actual jefe de Estado apenas alcanza a rescatar un empate técnico con Axel Kicillof, clavando ambos un magro 28% de los apoyos.
Queda clarísimo que el ajuste brutal ya está pasando factura y que los gritos en TikTok no alcanzan para frenar la sangría de votos. Por detrás, Myriam Bregman y Juan Schiaretti pescan en el río revuelto del desencanto masivo.

La pesadilla violeta se vuelve todavía más oscura cuando el tablero electoral se modifica y entran a jugar otros pesos pesados.
En un cuarto escenario donde se mide a todos los líderes, el mandatario provincial logra dar el gran batacazo. La consultora arroja que Axel Kicillof se impone cómodamente con un 29%, dejando a Javier Milei masticando bronca con apenas un 26% de intención de voto. El supuesto "león" se está desinflando ante una sociedad que ya no aguanta la crisis.
Para colmo de males, la inclusión del expresidente Mauricio Macri en esa misma grilla solo sirve para hundir todavía más las aspiraciones del oficialismo, arrebatándole un 8% que sería vital.
La desordenada alianza de la centro-derecha hace agua por todos lados y le sirve el triunfo en bandeja a la oposición. El experimento político de La Libertad Avanza demuestra ser un frágil castillo de naipes que cruje ante el más mínimo soplido electoral.

El único respiro que logra encontrar el Presidente en esta cruda radiografía social ocurre cuando le toca enfrentar a los mariscales de la derrota de la vieja gestión. En el segundo escenario planteado, Javier Milei consigue retener su 28% y vence a un devaluado Sergio Massa, que apenas logra rascar un triste 21%.
Sin embargo, es un simple premio consuelo que no logra ocultar la enorme fragilidad de un gobierno que juraba arrasar con todo. Incluso cuando el oficialismo intenta oxigenar la boleta y manda a la cancha a su ministra estrella, el resultado sigue siendo un desastre absoluto.
Un hipotético enfrentamiento entre Patricia Bullrich y Axel Kicillof terminaría en una inobjetable victoria peronista por 28% a 25%. La conclusión de este sondeo es letal: con una economía destrozada y puros espejitos de colores, la nueva casta libertaria empieza a tener los días contados.

