El municipio más poblado del conurbano bonaerense sigue operando como una auténtica máquina de ahogar al sector privado. Esta vez, las víctimas del apriete burocrático fueron los dueños de Red Lenic, un popular mayorista de electrodomésticos ubicado estratégicamente sobre la Ruta 3, a la altura del kilómetro 27.600.
La gestión local decidió clavarle una faja de clausura al comercio, dejando en la calle a familias enteras que solo quieren ganarse el pan honradamente. Lejos de achicarse, el propietario del lugar decidió romper el silencio y grabó un video que ya prendió fuego las redes sociales.
En la filmación, que se viralizó a la velocidad de la luz, el comerciante le hace un pedido desesperado y directo al intendente Fernando Espinoza. Lejos de la soberbia, el emprendedor implora que le permitan reabrir las puertas de su negocio para poder seguir pagando sueldos y moviendo la economía del barrio.
Resulta verdaderamente indignante que en un distrito donde sobran las necesidades, la respuesta del Estado sea bajarle la persiana a los pocos que apuestan por la producción nacional y el empleo formal.
Lo más cínico del asunto es el brutal contraste con la realidad laboral de la provincia. Hace pocos meses, esta misma empresa fue noticia cuando miles de personas hicieron cuadras de fila bajo la lluvia en Burzaco por apenas 30 vacantes de trabajo.
Queda clarísimo que mientras la gente se desespera por agarrar una pala, los inspectores municipales de La Matanza se dedican a clausurar fuentes de empleo genuino. ¿Hasta cuándo la política tradicional va a seguir asfixiando a las pymes que sostienen el país?
Faja de la vergüenza: El municipio cerró el local mayorista de Red Lenic ubicado en el km 27.600 de la Ruta 3, impidiendo el trabajo de decenas de personas.
El ruego viral: El dueño del comercio grabó un video dirigido exclusivamente al intendente Fernando Espinoza, pidiéndole por favor que lo deje volver a trabajar.
- La paradoja del empleo: Mientras el municipio clausura el local, la misma empresa había sido noticia meses atrás por la desesperante fila de miles de personas buscando empleo bajo la lluvia para cubrir unas pocas vacantes.