lunes 27 de julio de 2026 - Edición Nº5623

Política | 27 Jul

UN VERDADERO CARTEL POLICIAL Y POLÍTICO

El mapa secreto y mafioso de la bonaerense que hizo millonarios a Kicillof, Berni y Alonso: la gran caja negra de PBA

13:46 |En esta nota vas a enterarte cómo la fuerza de seguridad más grande del país funciona como una gigantesca organización de recaudación ilegal, blindada desde los despachos oficiales por la ineptitud calculada de la cúpula política.


Aquí te contamos la trama secreta del negocio criminal en el Conurbano, donde los viejos negociados del juego clandestino fueron reemplazados por el botín millonario del narcomenudeo. Mientras tanto, el gobernador Axel Kicillof, el exministro y actual senador Sergio Berni y su lugarteniente Javier Alonso miran para otro lado o reparten las zonas liberadas entre los "Barones del GBA".

Cuando el Estado se convierte en socio y protector del delito, la calle deja de ser de los vecinos para pertenecer al hampa uniformada. 

Durante décadas, el financiamiento informal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires se sostuvo sobre pilares clásicos: el juego clandestino, las coimas a talleres textiles ilegibles y la extorsión sistemática a comerciantes. Sin embargo, en la era de la digitalización y el colapso social, la matriz criminal mutó hacia niveles infinitamente más oscuros y violentos.

En los pasillos de las fiscalías y las departamentales, el secreto a voces es indisimulable: el verdadero motor financiero de las comisarías pasó a ser la recaudación ligada al narcomenudeo, el cobro de protección a las bandas de microtráfico y la feroz disputa territorial por el manejo de las codiciadas delegaciones de Drogas Ilícitas.

Bajo la superficie de un aparente orden institucional supuestamente comandado por la lapicera política del ministro Javier Alonso y la conducción operativa de Javier Villarherederos directos de la doctrina verticalista e inútil del ex superministro de TikTok, Sergio Berni—, el territorio bonaerense se transformó en un archipiélago de zonas liberadas.

La recaudación no se detiene; desfilan bolsos y transferencias opacas que alimentan una caja paralela destinada a sostener los aparatos de los intendentes y la supervivencia de una corporación policial desatada.

El andamiaje de la Bonaerense no se explica sin la complicidad estructural de los jefes comunales, los verdaderos "Barones del GBA" que hacen valer su peso territorial financiando combustible y móviles locales a cambio de un poder de veto absoluto sobre los comisarios que responden a su jurisdicción.

  • En La Matanza, el intocable Fernando Espinoza vigila de cerca la Superintendencia local con cuadros adictos que responden ciegamente a su comando.

  • En José C. Paz, Mario Ishii administra un feudo con autonomía total, donde los jefes policiales le reportan directamente sin rendir cuentas al ministerio de La Plata.

  • En los distritos clave de la Tercera Sección como Quilmes y Almirante Brown, se teje un equilibrio mafioso sumamente delicado, tratándose de la zona de origen del propio jefe de la fuerza, Javier Villar.

  • En cada distrito del Conurbano, el intendente es el verdadero dueño de al menos una parte del negocio policial. La otra parte, mayoritaria y manchada de sangre, sube hasta el despacho de Javier Alonso, en 2 y 51 de La Plata, para bajar en pequeños trozos una parte mínima a los comisarios generales, departamentales y regionales.

  • De tan avaros que son arriba, el goteo a los comisarios y jefes de calle es tan mínimalista que desde las oficinas de Alonso y Kicillof decidieron animar su productividad dejándoles hacer cuanta tropelía se les ocurra, dándoles protección policial, política y judicial para apretar comerciantes, sacar presos a robar, asociarse con bandas delictivas locales, etc.

A este tablero se suman los tentáculos subterráneos de la vieja guardia liderada por Alejandro Granados y Hugo Matzkin, quienes desde sus bunkers en la "Escuela Ezeiza" y consultorías privadas, conservan terminales intactas en el AMBA Sur.

La discusión en la fuerza más grande de la Argentina ya no pasa por quién tiene más patrulleros para cuidar al laburante, sino por quién administra los resortes de la información criminal, la caja local y el pulso sanguinario de la calle.

  • Una fuente muy calificada e histórica de la seguridad nacional, aseguró a PrimeraPagina.info que en PBA no existen los carteles de drogas como en Rosario porque la mismísima policía bonaerense actúa como tal.
  • "Aquí nunca va a existir un Pablo Escobar porque ningún narco puede competir con un cartel de 54.000 hombres y 40.000 mujeres armados hasta los dientes y con el poder político, legislativo y judicial del Estado. La bonaerense es el verdadero y único cartel y nadie se anima a denunciarlo y mucho menos desarticularlo", sentenció el especialista en Seguridad que prefiere el anonimato, muerto de miedo a figurar.
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El millonario choreo de Kicillof


Mientras la provincia se desangra en entraderas salvajes, homicidios en ocasión de robo y un narcomenudeo que copa las esquinas de los barrios populares, el gobernador Axel Kicillof prefiere gobernar desde un simulador virtual donde los números de sus planillas de Excel cierran milagrosamente, mientras la realidad de la calle pulveriza cualquier relato oficial.

El mandatario provincial blindó políticamente a Sergio Berni durante años mientras éste se paseaba en helicóptero haciendo demagogia barata, y hoy sostiene a Javier Alonso en el Ministerio de Seguridad, perpetuando un modelo de inoperancia y recaudación sangrienta que destruyó la cadena de mandos y dejó a la tropa a la deriva.

La Legislatura tampoco se salva de este festín de impunidad. Con Sergio Berni atornillado en un sillón del senador provincial, el arco político convalidó un pacto de silencio transversal donde nadie se anima a tirar del hilo de la corrupción policial por temor a que se derrumbe el financiamiento conjunto de la política partidaria.

La complicidad entre el poder político y las cúpulas policiales es total, transformando a la Provincia de Buenos Aires en un territorio donde la ley es letra muerta y la seguridad pública quedó reducida a una simulación grotesca.


Lo que tenés que saber sobre la mafia de la bonaerense:

  • La caja del microtráfico: El narcotráfico y el narcomenudeo desplazaron al juego clandestino como principal fuente de financiamiento ilegal de las comisarías.

  • Feudos intocables: Intendentes como Fernando Espinoza y Mario Ishii imponen su propia tropa policial en los distritos, convirtiendo a los comisarios en punteros con chapa.

  • Inoperancia oficial: La gestión de Axel Kicillof, Sergio Berni y Javier Alonso consolidó un sistema de zonas liberadas donde el delito opera con total impunidad.

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