martes 28 de julio de 2026 - Edición Nº5624

Política | 28 Jul

El feudo de la droga y la estafa

Escándalo en Malvinas Argentinas: el intendente Leo Nardini protege la venta de cocaína en un galpón municipal

11:13 |Del saqueo a los pibes con las becas PROGRESAR en la ANSES hasta los aguantaderos de narcomenudeo en los mismísimos galpones municipales, el intendente de Malvinas Argentinas encarna la peor cara de la casta feudal del conurbano, protegido por la impunidad.


El prontuario de Leonardo Nardini no es el de un dirigente político tradicional. Es la radiografía nauseabunda de un operador oscuro que encarna lo peor del feudalismo bonaerense. Un personaje nefasto que transitó desde el manejo turbio de cajas negras y el desvío serial de fondos estatales, hasta la sombra ominosa del narcotráfico enquistado en las propias narices de su municipio.

¿Cómo se explica que este sujeto, procesado sin escalas en los tribunales federales por fraude a la administración pública, con embargos multimillonarios y una causa escandalosa donde montó una cueva burocrática clandestina en la ANSES para robarle 596 becas PROGRESAR a los jóvenes más vulnerables, siga disfrazándose de gestor eficiente mientras maneja su distrito como un dictador?

La impunidad de Nardini se nutre de un andamiaje mafioso donde los despachos oficiales se convirtieron en guaridas. Ahí están los expedientes firmados por la jueza federal Alicia Vence y los camaristas Néstor Barral, Alberto Lugones y Marcos Morán de la Sala II de la Cámara Federal de San Martín.

Ellos destrozaron sus cínicas coartadas, en las que el intendente admitió haber creado oficinas paralelas para burlar los controles del Estado, asegurando impúdicamente que "volvería a hacer exactamente lo mismo".

Pero el fango en el que flota Nardini es todavía más espeso y putrefacto. Su prontuario salta de la estafa con la plata de los pobres a la degradación absoluta de las dependencias comunales.

Esto quedó al desnudo cuando las fuerzas de seguridad irrumpieron en el mismísimo galpón municipal de Pablo Nogués. Allí incautaron dosis de cocaína fraccionada para la venta, balanzas de precisión y dinero negro en predios oficiales de logística que funcionaban como aguantaderos del hampa bajo su estricta y cómplice tutela política.

Todo esto demuestra que en el feudo de Malvinas Argentinas la frontera entre el delito, el juego, las cajas negras y el narcotráfico jamás existió.

Nardini podrá seguir atrincherado en su palacio de espaldas al pueblo y blindado por sus acuerdos de silencio. Sin embargo, ninguna suma de poder ni aparato clientelar podrá borrar la marca indeleble de su bajeza.

La historia lo recordará para siempre no como un líder, sino como el pequeño monarca de un imperio de barro que saqueó el futuro de los que menos tienen. Es tan solo un mercader de la miseria ajena que, más tarde o más temprano, terminará pagando en el banquillo de los acusados el precio inexorable de su propia y nauseabunda podredumbre.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias