miércoles 29 de julio de 2026 - Edición Nº5625

Política | 29 Jul

De desempleada en España a funcionaria "por mérito propio"

Sus atributos valen mucho: el camino de Natalia Villa al poder y a la cama de Macri black

09:56 |La política argentina está acostumbrada a negociaciones bajo la mesa, pero pocas veces el costo de la ambición se paga en la intimidad de la manera en que lo hizo Jorge Macri. Detrás de la fachada de modernidad, sonrisas televisivas y un presente reconfigurado con la llegada de su nuevo hijo, se desentierra un prontuario sentimental y operativo marcado por la mentira, la promiscuidad encubierta y un triángulo de poder que hoy vuelve a ponerlo contra las cuerdas.


La cronología oficial es un castillo de naipes construido sobre falacias. En 2017, tras 27 años de relación y tres hijos en común (Antonio, Martina y Giorgio), se concretaba la separación de Jorge Macri y Florencia De Nardi. ¿El motivo real? Mucho más oscuro que un simple desgaste conyugal. La arquitecta de esa ruptura y la verdadera tercera en discordia que dinamitó el hogar habría sido Natalia Soledad Villa, cuya figura encarna una trama digna de los servicios de inteligencia criollos.

El ascenso de Villa desafía cualquier lógica meritocrática: pasó de vivir en España sin trabajo formal a transformarse de la noche a la mañana en una política excelsa de la Argentina. Ese salto sin escalas no respondió a la casualidad, sino a una operación de alta escuela. Antes de consolidarse bajo el ala incondicional del intendente, Villa cumplió un rol de "Mata Hari" a pedido de Jorge Macri: se infiltró en las filas del massismo. Este prontuario de operaciones furtivas cimentó su rápido despegue: de esa jugada pasó, justo en 2017 —el año del estallido matrimonial—, a dar el gran salto como Diputada Nacional por la Provincia de Buenos Aires, y luego regresar para coronarse en la cúspide del poder deliberativo local.

Su injerencia en el entorno cotidiano y político de Macri cruzó todos los límites, volviendo la convivencia insostenible. Para proteger su imagen y evitar un escándalo que dañara su carrera, el clan operó para silenciar a De Nardi, quien fue condenada a un ostracismo absoluto y a un perfil ultra bajo, obligada a desaparecer de la escena pública para no entorpecer los planes de su exmarido.

Pero la red de engaños no terminó allí. Meses después de aquel quiebre, en agosto de 2017, Jorge Macri conoció a la periodista María Belén Ludueña en los estudios de Canal 26. Consciente de los códigos del medio, Ludueña le consultó directamente por su situación sentimental antes de aceptar salir con él. La respuesta de Macri fue una farsa cínica: le aseguró que se encontraba divorciado "desde hacía varios años". Mentira absoluta. Seguía atado formalmente a una historia que acababa de detonar y operaba con la misma doble moral con la que maneja sus peones políticos

Hoy, la historia vuelve a golpear las puertas de la mansión familiar. La presencia entre las sombras de Natalia Soledad Villa sigue latente, operando como un fantasma ineludible que desata la furia incontenible de María Belén Ludueña. La actual esposa de Macri descubre con indignación que los círculos de poder del jefe de Gobierno porteño responden a lealtades oscuras donde las fronteras entre lo público, lo privado y el espionaje político nunca existieron.

Jorge Macri queda así expuesto en su peor versión: un operador sin escrúpulos, promiscuo y mentiroso serial que mintió descaradamente con las fechas para seducir a su actual pareja, mientras arrastraba su pasado familiar por el fango de la deslealtad. Los trapos sucios del poder porteño ya no caben bajo la alfombra, y el matrimonio transita su hora más oscura, jaqueado por las ambiciones desmedidas y las sombras de un pasado que se niega a morir.

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