jueves 30 de julio de 2026 - Edición Nº5626

Política | 30 Jul

Recortes, rutas destruidas y la nueva estafa de los peajes

Milei mintió descaradamente en Perú sobre la infraestructura vial mientras deja las rutas nacionales hechas pelota

09:46 |En esta nota vas a enterarte cómo el Presidente se fue a hacer turismo político a tierras peruanas para vender un relato de obras fantasma. Te contamos cómo desfinancia Vialidad, destruye los caminos de todo el país y encima inventa una estafa de peajes provinciales para seguir sacándole la plata de los bolsillos a los laburantes.


El raid internacional del presidente Javier Milei dejó otra perliza de cinismo puro cuando pisó suelo peruano para dar cátedra de supuesta gestión.

Con total liviandad, el mandatario se paró frente a los micrófonos extranjeros para hacer propaganda barata, asegurando sin ponerse colorado que "estamos licitando toda la infraestructura vial", un latiguillo de ciencia ficción que contrasta violentamente con el estado de abandono total en el que sumergió los caminos de la Patria.

Mientras el jefe de Estado dibuja realidades paralelas en el exterior para la tribuna, la planilla de gastos muestra la verdadera masacre de la motosierra.

Lejos de las inversiones milagrosas que cacarea en sus giras, la administración libertaria hundió la ejecución presupuestaria en Gastos de Capital un 73,9% en 2024, le pegó otro tijeretazo del 21,3% en 2025 y coronó el vaciamiento haciendo caer los fondos otro 29,8% en el primer semestre de 2026, llevándose puesta de paso a la propia estructura de Vialidad Nacional.


El negociado de los peajes y el saqueo a los combustibles 


La estrategia oficial para tapar el desastre no tiene ningún desperdicio y castiga directamente a las provincias. Tras fundir las rutas y dejar los caminos convertidos en un verdadero campo de minas para cualquier conductor, Javier Milei ideó una jugada maestra de transferencia de responsabilidades: les entregó una supuesta franquicia de Vialidad Nacional a nueve gobernadores para que se encarguen de llamar a licitación.

¿El chiste? Las obras que el Estado nacional se niega a financiar terminarán siendo repagas a través de nuevos peajes que saldrán enteramente del bolsillo de los mismos contribuyentes que ya cargan con el peso de los impuestos a los combustibles.

Para colmo de males, la gestión libertaria retiene y manotea el 30% del impuesto específico a la nafta y al gasoil que por ley debería destinarse exclusivamente a mantener la red vial en condiciones óptimas.

El contraste entre el relato cosmopolita y la decadencia de la infraestructura nacional es tan grosero que hasta los académicos extranjeros que le regalaron un título honoris causa en su paso por Perú deberían repensar la entrega.

La mentira serial se estrella contra el asfalto roto, dejando en evidencia que el supuesto superávit fiscal se sostiene sobre la destrucción sistemática del país real y la voracidad fiscal contra los que laburan todos los días.

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