La esquizofrenia presupuestaria de la administración libertaria del presidente Javier Milei sumó un nuevo capítulo bochornoso cuando el jefe de la Fuerza Aérea Argentina salió a poner los puntos sobre las íes respecto a la realidad salarial del personal estratégico.
Mientras en la Casa Rosada descorchan champaña por adquisiciones faraónicas destinadas exclusivamente a la foto oficial, la tropa califica con sueldos de miseria que pulverizan cualquier noción elemental de soberanía y defensa nacional.
Los números finos de la desidia desnudan una estafa operativa imperdonable en los pasillos del Ministerio de Defensa, que está a cargo de Luis Petri. Formar a un piloto especializado en los flamantes cazas F-16 demanda una inversión infernal que oscila entre los 4 y 5 millones de dólares a lo largo de ocho años de rigurosa preparación, con un costo por hora de vuelo tasado en unos 14.000 dólares.
Sin embargo, la recompensa del Estado para semejante capital humano es un magro sueldo de 1.300.000 pesos, apenas unos 830 dólares mensuales para un primer teniente que se juega la vida surcando los cielos de la Patria.
Ante semejantes haberes de indigencia, la cúpula militar no tuvo más remedio que admitir lo obvio: los uniformados jamás estuvieron por la plata, pero la remuneración actual perdió todo decoro frente a la altísima responsabilidad de la actividad.
El propio mandamás aeronáutico reconoció sin anestesia que los primeros en formarse adquirirán calificación para irse a volar afuera, dejando en claro que el vaciamiento salarial es el pasaporte perfecto hacia una inevitable fuga de cerebros al primer mundo.
Gastar fortunas astronómicas en fierros voladores sin cuidar a los profesionales que deben operarlos demuestra que la gestión libertaria entiende la defensa nacional como un mero ejercicio de marketing digital.
Mientras a los amigos del poder les arman blindajes financieros millonarios con fondos del Estado, quienes defienden la soberanía territorial sobreviven haciendo malabares para llegar a la quincena.
LO QUE TENÉS QUE SABER SOBRE EL ESCÁNDALO DE LOS F-16
- Inversión millonaria: Formar a un piloto especializado demanda hasta 5 millones de dólares y ocho años de instrucción intensiva.
- Sueldos de pobreza: Un primer teniente a cargo de aeronaves de combate percibe apenas 1.300.000 pesos, equivalentes a unos 830 dólares.
- Fuga garantizada: La falta de incentivos y haberes acordes condena a la Fuerza Aérea a perder personal altamente calificado frente al mercado internacional.