La motosierra no afloja el paso y el bolsillo de los laburantes vuelve a quedar en la cuerda floja con la oficialización de un nuevo esquema tarifario que entrará en vigencia a partir del 1° de agosto de 2026.
Con la mira puesta en indexar los costos de la energía y cumplir a rajatabla con las metas fiscales exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Secretaría de Energía, liderada por María Tettamanti, firmó los incrementos que golpearán de lleno en las facturas de luz y gas de todo el país.
A través de la Resolución Nº 190, el Ejecutivo aprobó la actualización de los precios estacionales del mercado mayorista con subas que oscilan entre el 3% y el 5%.
En paralelo, los cuadros tarifarios de Edesur y Edenor publicados por el ente regulador trepan entre un 1,71% y un 1,78% en concepto de remuneración de distribución, acumulando una presión asfixiante sobre los hogares que intentan sobrevivir a la recesión sin congelarse en pleno invierno.
Los números fríos que arrojan las proyecciones del sector energético muestran que un hogar sin subsidios con un consumo medio de 300 kWh mensuales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrirá un incremento en su boleta eléctrica, pasando de $63.881 a $65.157, mientras que los consumos más elevados treparán hasta los $196.252.
Por su parte, el gas natural registrará un salto promedio del 4% a nivel nacional, castigando con fuerza a los usuarios residenciales que ya cargan con el costo de las importaciones de GNL trasladado a sus tarifas.
Para evitar que el descontento social se convierta en un polvorín ingobernable durante los meses de mayor demanda estacional, el Gobierno dispuso prorrogar por un mes más las bonificaciones extraordinarias del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
De esta forma, se mantiene un descuento del 75% total para los hogares de menores ingresos en gas, y una rebaja adicional del 16,59% en electricidad sobre el consumo base invernal, evidenciando que el ajuste avanza al límite de la paciencia popular.
- Aumentos confirmados: Las boletas de gas suben un 4% en promedio y la electricidad en el AMBA se incrementa hasta un 2% para los hogares sin beneficios.
- Golpe a la industria: Los grandes usuarios (GUDIs) sufren un salto del 11% en su precio estacional, mientras que las pequeñas y grandes industrias acumulan subas de hasta el 8,8%.
- Parche invernal: Se extiende por cuarta vez consecutiva el SEF, manteniendo bonificaciones especiales en los consumos base para amortiguar el impacto del frío en los sectores vulnerables.
- Costo de importación: Los usuarios residenciales continúan absorbiendo el costo del gas licuado importado mediante los mecanismos de ajuste diario, sosteniendo tarifas elevadas incluso cuando baje el precio internacional.