La brutal asfixia económica que impera en la Argentina durante el corriente año deja al descubierto un escenario desolador para la gran mayoría de los ciudadanos. Según el relevamiento de la Fundación Encuentro, la pirámide social se desplomó y dejó a millones a la intemperie mientras la clase política mira para otro lado desde sus cómodos despachos.
El estudio detallado de la consultora W, replicado por Infobae, indica que el ingreso promedio general de los hogares se fijó en $2.800.000 netos mensuales a lo largo del primer trimestre de 2026. Sin embargo, el setenta y ocho por ciento de las familias argentinas cobra menos de ese monto y sobrevive penosamente en los peldaños más postergados.
La distribución sectorial expone una disparidad obscena que sepulta cualquier relato oficial sobre una supuesta recuperación generalizada. En la cúspide, la clase alta representada por la sigla ABC1 abarca apenas al 5% de la población, requiriendo un piso mínimo de $7.500.000 mensuales para pertenecer al exclusivo club de los intocables que jamás pisan el barro de la crisis.
Más abajo, el segmento de clase media alta identificado como C2 nuclea al 17% de los hogares con ingresos desde los $4.000.000, mientras que la clase media baja C3 concentra al 26% partiendo de los $2.200.000. La erosión salarial pulverizó el poder de compra y empujó a sectores tradicionalmente holgados hacia una cornisa de constante zozobra financiera.
En los escalones inferiores, el panorama se vuelve dramático para la inmensa mayoría de los habitantes del país. La franja denominada clase baja superior o no pobre, codificada como D1, lidera la tabla con el 31% de los hogares que necesitan al menos $1.400.000, mientras que el veintiún por ciento restante se hunde directamente en la pobreza extrema con ingresos cercanos a los $900.000.
- El ingreso promedio de los hogares en la Argentina alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026.
- El 78% de los hogares se encuentra por debajo de ese umbral promedio, sufriendo el impacto de la crisis.
- Solo el 5% de la población integra la clase alta, necesitando más de $7.500.000 mensuales para mantenerse en la cima.
- Un 21% de las familias sobrevive en situación de pobreza con ingresos cercanos a los $900.000.