Un informe exclusivo dejó al descubierto la obscena y rentable bicicleta financiera que se alimenta del sobreendeudamiento y el ahogo de los hogares argentinos.
Mientras las familias del conurbano bonaerense y de todo el país hacen malabares para hacer frente a la asfixia económica, una casta financiera opera en las sombras adquiriendo carteras morosas a precio vil para luego exprimir a los sectores más vulnerables a través de métodos de cobranza abusivos.
La trastienda de este mercado negro de la mora quedó expuesta a partir de los propios balances oficiales de la firma Naranja X. Los documentos contables revelaron que durante los primeros meses de 2026, la firma EXI y su satélite TFIN (identificada en los estados financieros como "EXI GROUP") compraron carteras de clientes en mora por montos nominales multimillonarios, desembolsando sumas que representan una fracción ridícula del valor real de la acreencia.
El patrón de la operatoria se repite con precisión quirúrgica en los balances de la entidad financiera. El pasado 26 de febrero, la firma EXI le adquirió a Naranja X una cartera con deudas nominales por $1.161 millones.
¿El precio pagado? Apenas $53,4 millones, lo que equivale a un mísero 4,6% de su valor nominal. Un mes más tarde, la misma firma volvió a comprar otro paquete de $396 millones en deudas por tan solo $16 millones.
Para completar el esquema, TFIN (EXI GROUP) adquirió un paquete masivo de $1.588 millones nominales desembolsando $64,5 millones.
En total, en solo tres operaciones combinadas, estas firmas se hicieron con $3.145 millones en deudas acumuladas de familias por apenas $134 millones: aproximadamente 4 pesos por cada 100 pesos de deuda original.

Lejos de tratarse de simples estudios jurídicos contratados para gestionar cobranzas tradicionales, la cesión de estas carteras se realiza bajo la modalidad "sin recurso".
Esto significa que el comprador asume la titularidad absoluta del activo y sus beneficios, transformándose en el nuevo dueño de la deuda con luz verde para aplicar la estrategia que considere necesaria para recuperar su inversión.
Esta voracidad ha desatado una verdadera ola de denuncias en la provincia de Buenos Aires. Agentes de cobranza sin control someten a los deudores a un asedio constante: llamados insistentes en cualquier horario, mensajes intimidatorios por WhatsApp, amenazas de supuestos embargos judiciales truchos y contactos con familiares o lugares de trabajo para avergonzar al laburante.
Fiscales bonaerenses ya reconocieron públicamente el desborde de denuncias por estas prácticas ilegales y la aplicación de sanciones administrativas, en un escenario donde el sistema financiero empuja a los sectores medios al abismo y la mora ajena se convierte en el negocio del siglo.